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5 de junio 2002 - 00:00

Confirmado: inició tratativas ya el duhaldismo para cambiar alianza

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• A última hora de la tarde del lunes -alrededor de las 20.30- el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, y el titular de la ANSeS, el ascendente Sergio Mazza, se entrevistaron en secreto con Colombo y Nosiglia. La reunión se realizó en el hotel Sheraton -habitual refugio de Atanasof- y la materia de discusión fue bastante previsible. No hacía falta que los hombres del gobierno explicaran el fracaso a que condujo el pacto inicial con Raúl Alfonsín, Leopoldo Moreau, Jesús Rodríguez y Federico Storani: el duhaldismo estuvo a punto de quedar fuera del poder el jueves pasado por culpa de la defección de esos «aliados». La posibilidad de que el gobierno cambie su alianza política y se recueste en sectores del PJ y la UCR de los que se mantuvo aislado se insinuó hace ya varios días. Este diario lo adelantó el martes de la semana pasada. En las últimas horas los hechos vinieron a confirmar esa información.

• En la reunión con su antecesor y Nosiglia, Atanasof expuso los intereses del oficialismo con toda claridad. Se trata de pactar una agenda mínima y de darle algún instrumento político para hacerla transitar institucionalmente, sobre todo por las cámaras. El jefe de Gabinete pretende corregir un error inicial del duhaldismo: haber pactado con un sector de la UCR, el bonaerense, que no controla cabalmente a los bloques parlamentarios del partido. Ahora el gobierno explora como alternativa un entendimiento con los diputados del bloque federal, que se nuclean en torno a Horacio Pernasetti. Es la corriente que derrotó a Storani para llevar a la presidencia de la Cámara de Diputados, en 1999, a Rafael Pascual, quien sigue gravitando sobre el grupo de legisladores. Atanasof ya mantuvo una reunión discreta con Pascual, el jueves pasado por la noche, para discutir la conducta de este sector legislativo y un acuerdo general. En el Senado la operación de la Casa Rosada es más dificultosa, como quedó expuesto en las charlas con los radicales: todavía no existe un subloque que esté dispuesto a imponer una política distinta a la que lleva adelante Alfonsín, con sus zigzagueos (pronostica que la caída de Duhalde equivale al encumbramiento de una dictadura y, como si la estuviera auspiciando, se enfrenta al gobierno en la sanción de leyes imprescindibles).

• La sustancia de un entendimiento sería muy modesta, propia de una emergencia: los radicales deberían cooperar si aparecen exigencias adicionales del Fondo Monetario Internacional (algo que ni el propio Roberto Lavagna descarta). También apoyar para el tratamiento de alguna ley difícil. Concretamente, el Ejecutivo y sobre todo el Ministerio de Economía miran con preocupación la suerte que puede tener en el Congreso el proyecto de «ley de garantías» -los duhaldistas intentan no hablar de «inmunidad»- para la conducción del Banco Central. Esa norma es condición «sine qua non» para reemplazar a Mario Blejer con algún técnico calificado.



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