Los cordobeses podrán elegir el próximo domingo entre nueve fórmulas el gobernador que regirá los destinos de la provincia los próximos cuatro años y medio, aunque la polarización entre los candidatos de Unión por Córdoba (UPC), José Manuel de la Sota, y Unión Cívica Radical (UCR), Oscar Aguad, relegó al resto a lugares de nula expectativa.
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Además de determinar quién gobernará Córdoba en el próximo período, los ciudadanos de la capital provincial dejarán en las urnas un mensaje sobre el posicionamiento de los distintos partidos para la próxima elección de intendente. Si el peronismo logra superar con éxito su traumático divorcio de la UCeDé en la capital, preparará el delasotismo toda su artillería para tratar de llevarse el municipio en el próximo turno electoral. De allí que será clave, si gana Unión por Córdoba, la diferencia que tenga sobre el radicalismo en el distrito más importante de la provincia. Mientras más amplia, más posibilidades de consagrar al próximo intendente. Si el radicalismo logra estrechar diferencias a márgenes muy pequeños, habrá comenzado a desandar el camino de retorno al Palacio Municipal 6 de Julio.
El objetivo del delasotismo es llegar a cosechar una diferencia de 15 puntos en todo el territorio. Para la capital provincial, la aspiración es más moderada. Pretende consolidar una diferencia de 10 puntos. Si ese pronóstico se da, el delasotismo saldrá a argumentar que los cordobeses capitalinos no están enojados con él sino sólo con su ex socio Germán Kammerath. De lograrlo, habrá conseguido el gobernador el objetivo de un plan cuyo comienzo hay que buscarlo más de un año atrás, cuando instalado en Río Cuarto, capital alterna de la provincia, pidió perdón a los cordobeses de la capital por haber promovido a Kammerath como candidato a intendente en 1999.
Siempre sobre la pretendida diferencia que le permita al gobierno despegarse del actual intendente, buscará luego el oficialismo una estrategia para instalar a un candidato propio. Los dirigentes capitalinos del PJ, que aspiran a competir en la ciudad, no tienen el perfil que garantice al oficialismo la llegada al poder. Por esa razón, uno de los caminos a los que podría apelar el delasotismo sería promover como candidato a intendente a Juan Schiaretti, el actual ministro de Producción y Finanzas y candidato a vicegobernador que integra la fórmula con De la Sota para el domingo. Schiaretti es el único dirigente capitalino que, contando con una victoria el domingo en la capital, podría llevar al PJ al poder en el municipio. El único inconveniente, aunque no menor, es que si Schiaretti tuviera que dejar la vicegobernación para ser candidato, se repetiría el mismo esquema que el delasotismo utilizó con Kammerath, que después de ser electo vicegobernador de De la Sota en 1998 dejó ese lugar para conducir Córdoba capital con la posterior rotura de la sociedad.
Para el radicalismo, queda la esperanza de volver al poder en la capital provincial teniendo en cuenta los malos resultados que dio la sociedad Kammerath-De la Sota. Sabe, sin embargo, que no le resultará sencillo si el domingo el gobernador consigue cómodo su reelección.
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