Preocupación en el Gobierno por el efecto económico del coronavirus

Política

La pandemia que, aún no se sabe cómo evolucionará, alteró la estrategia de la administración de Alberto Fernández y llevó a que casi todas las áreas ministeriales estuvieran abocadas a evaluar su actuación ante esta emergencia.

La pandemia tendrá un impacto económico en la Argentina, lo dijo Gerry Rice, vocero del Fondo Monetario Internacional, aseveración que en una economía globalizada es absolutamente lógico.

Argentina antes del Coronavirus tampoco tenía un pronóstico de crecimiento, en líneas generales las consultoras privadas, estimaban un descenso del Producto Bruto Interno que oscilaba entre 1 a 2 puntos.

Aunque, en el área económica del Gobierno, se apuntaba a una reactivación interna en base a la mejora del poder adquisitivo a través de la recomposición salarial y el freno de algunos precios regulados (tarifas de servicios públicos, combustibles, entre otros) para mejorar el consumo.

Por otro lado, y, a través de la obra pública, se aspira a generar empleo como así también, a través de proteger a ciertos sectores de la industria a través de un control de las importaciones.

Otro de los objetivos pasa por intentar que el tipo de cambio no se atrase para facilitar las exportaciones pero controlando que la inflación no se dispare. Este plan (de corto plazo) buscaba, una vez solucionado el tema de la deuda, a que se recree la confianza y la rueda de la economía comience a funcionar.

La pandemia que, aún no se sabe cómo evolucionará, alteró esta estrategia llevando a que casi todas las áreas ministeriales estuvieran abocadas a evaluar su actuación ante esta emergencia.

“Buscamos prevenir” con estas medidas, explican en la Rosada, aun sabiendo que no se podrá evitar –aunque si se aspira a acotar- que el Coronavirus llegue con más fuerza al país cuando comience el invierno.

Las medidas por razones lógicas de prevención obligan que las personas limiten su consumo a estrictamente lo necesario. Cabe recordar que el decreto establece que el gobierno dispondrá del cierre de museos, centros deportivos, salas de juegos, restaurantes, piscinas y demás lugares de acceso público; como también el suspender espectáculos públicos y todo otro evento masivo; el propósito de esta norma es la de evitar aglomeraciones.

Esto traerá como consecuencia un freno a los sectores productivos, agravando la difícil situación que ya atraviesan. También afectará a la recaudación tributaria en momentos que el Estado necesitara cada vez más fondos para atender esta emergencia.

Y, a esta situación se suma la caída de los precios de los commodities por la estimación de una caída de la demanda mundial, por solo citar algunos ejemplos.

Desde ya, las consultoras están revisando sus pronósticos como es el caso de Ecolatina. Previo a la aparición de la pandemia ya estimaba una caída de 1,3% del PIB para este año y ahora la elevó a 2% como mínimo. Este pronóstico se basa en el impacto que tuvo la gripe A en el 2009 que golpeó particularmente en un trimestre pero no descartan que el escenario pueda ser peor.

En el 2009, la Gripe A llego a fines de abril a la Argentina y tuvo numerosos casos de afectados, de todas maneras, las medidas que tomó el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner no fueron tan drásticas. No se cerraron los establecimientos culturales, ni se establecieron medidas de aislamiento.

Desde ya el turismo vio resentida su actividad pero las consecuencias económicas negativas para el país también fueron producto de la crisis financiera global del 2008. Pero, esta gripe que afecto a casi 1.500.000 mil argentinos fue menor a las consecuencias por la epidemia de gripe estacional.

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