Cristina calificó la postura de Gran Bretaña sobre Malvinas como "un ejercicio de colonialismo"
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Cristina de Kirchner en Ushuaia.
El conflicto recrudeció en febrero pasado al comenzar la exploración petrolera británica en aguas circundantes a las islas mediante la plataforma Ocean Guardian y desde ese momento varios dardos fueron lanzados desde ambos lados.
"Pretender soberanía a 14 mil kilómetros de distancia no es sostenible jurídica y geográficamente, pero por sobre todo por sentido común. No es soberanía, es un ejercicio de colonización, tal vez una de los únicos del siglo XXI", aseguró la Jefa de Estado.
La ceremonia se desarrolló en el monumento a los caídos emplazado frente al Canal del Beagle y la mandataria estuvo acompañada por la gobernadora de Tierra del Fuego, Fabiana Ríos, y la ministra de Defensa, Nilda Garré.
También presenciaron el acto, el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, brigadier general Jorge Chevalier; y los titulares del Ejército, teniente general Luis Pozzi; de la Armada, almirante Jorge Godoy; y de la Fuerza Aérea, brigadier general Normando Costantino.
En su discurso, la Presidenta recordó el día que se inició el conflicto bélico mientras se encontraba en Río Gallegos y conocía todo lo que ocurría, porque afirmó que "tal vez en la Capital Federal era un mal y falso relato mediático".
Luego, Cristina apuntó tácitamente contra la última dictadura militar y gobiernos posteriores que luego de la guerra "no sólo ignoraban a los combatientes, era algo peor, los escondían".
Y agregó que a partir del final de la guerra comenzó un "proceso de desmalvinización como una estrategia sútil e inteligente para lograr el propósito final que los argentinos renunciáramos a lo que nos corresponde por historia, por sentido común y por geografía".
En ese momento llegó la parte más dura del discurso, cuando Cristina Kirchner afirmó que la posición del Gobierno británico de "pretender soberanía a 14 mil kilómetros de distancia no es sostenible jurídica y geográficamente, pero por sobre todo por sentido común".
Enseguida, amplió su concepto e indicó que lo que realiza el Reino Unido "no es soberanía sino un ejercicio de colonización, tal vez uno de los únicos del siglo XXI".
En el tramo final, Cristina Kirchner aclaró que continuará luchando "con perseverancia en todos los frentes y foros nacionales e internacionales para plasmar la injusticia, la incoherencia de un mundo que persigue vivir en paz y respetar las fronteras del otro".
"No puede ser que se le reclame a otros países más débiles el cumplimiento de las resoluciones de la ONU en cualquier ámbito y sin embargo uno de ellos pueda violarlas desde 1982 hasta la fecha", señaló.
Y concluyó: "La Argentina tiene una autoridad moral, institucional e histórica para hacer este reclamo de respeto a las resoluciones de la ONU y reclamar sin pausa una y otra vez que la cumplan".




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