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28 de agosto 2007 - 00:00

Cristina liberada

Día de mujeres ayer. La vida te despeina, podría haber dicho Cristina Kirchner, casi un eslogan de campaña capilar. Con look despreocupado, agitó las extensiones en el Ministerio de Educación para recibir, sin piqueteros antiglobales, una visita imperial que instaló una sede local de la New York University. No lejos de allí, en medio de lágrimas, Elisa Carrió fue protagonista en los Tribunales. La absolvieron en el juicio que le inició el empresario Héctor Antonio.

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En voz baja: Héctor Timerman, cónsul en Nueva York, cuchichea con la silente Cristina de Kirchner ante un Jorge Taiana que preferiría no escuchar lo que dicen.
Cristina de Kirchner, que no da entrevistas a periodistas argentinos pero sí a la «CNN», «El País» o «Newsweek», tampoco visita universidades argentinas. Prefiere también en lo académico otros estilos, otros idiomas, como ayer, cuando asistió a la inauguración de una sede «imperial» de la New York University en Buenos Aires. Ganó créditos para evitar piqueterismos inconvenientes -los mismos que su gobierno le atiza, por ejemplo, a la petrolera Shell- cuando visitó los emprendimientos de Madres SA en Ciudad Oculta durante el fin de semana. No aparecieron ayer los antiglobales de ninguna agrupación piquetera para arruinarle el acto de apertura de esa sede de la universidad neoyorquina, que enseñará cursos de español a los estudiantes que vengan al país a completar sus estudios.

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Se entiende que la candidata busque amortiguar sus contactos con la realidad. Hablar con prensa argentina la expondría a repreguntas (por ejemplo, que explicase cómo logró la candidatura presidencial por el partido del gobierno).

Hablar con empresarios fuera de los coloquios del Council of the America la sometería a demandas a las que no quiere o no puede ceder sin costos políticos o fotografías inconvenientes.

Hacer campaña en medios académicos locales -en español, no en inglés- la haría participar en esa batucada permanente que es la política universitaria. Seguramente porque su gobierno promueve el desarancelamiento total de las universidades, no quiere que le pregunten por qué va a un acto de la New York University, donde todos los cursos, de cualquier nivel, se pagan y bien caro. Tanto que buscan a la Argentina del dólar recontraalto para abaratar los servicios.

  • Reconvención

  • En los seminarios internacionales sobre economía y otras especialidades es usual que se emplee el inglés como lengua franca. Pero también que algún participante quiebre ese código y arranque a hablar en su idioma. De inmediato se lo interrumpe con la frase tópica de que regrese al idioma común. «In english, please!», le reconvienen los demás participantes.

    En estas materias como son la prensa, las academias o los negocios, los Kirchner prefieren el inglés en su rechazo a todo foro en donde se discuta política.

    Después de gobernar en silencio durante casi cuatro años se han acumulado tantas preguntas y repreguntas que se entiende por qué los Kirchner huyen de cualquier lugar donde se debatan políticas, sea el CARI, IDEA, congresos profesionales, el Congreso, el partido oficial, fuera el PJ o cualquier otro, o un partido ajeno. Se explica también por qué tienen un vocero mudo, que no vocea, o una empresa cautiva de producción de imágenes para enlatar el material que se envía a la TV con actos oficiales y de campaña. Con tantos años de silencio, será noticia el día que algún Kirchner hable fuera de los formatos edulcorados por el poder. «Cristina habla», dirá la prensa, como cuando proclamó «Garbo talks» el día en que Greta Garbo abandonó, como lo tendrán que hacer alguna vez los Kirchner, el cine mudo. Fue en 1930, en la película «Anna Christie». Y siempre odió ese papel.

  • Anécdota

    ¿En qué hablarán? Seguro que en el único idioma que conocen, pero los recriminará alguien: «In english, please!». ¿Será tarde? Jorge Asís tiene un cuento oral (lo escribirá seguramente el día que la política lo abandone) que relata esta anécdota de juventud: se acercó una vez a conversar con los escritores de aquel Olimpo literario que fue alguna vez el Grupo Sur (Borges, Bioy, alguna Ocampo) pero éstos se pusieron a hablar en francés. Se prometió Asís a sí mismo aprender francés para nunca sufrir de nuevo esa humillación de clase.

    Cuando lo aprendió años después ya era tarde, porque fue a buscar a esos escritores y ya estaban todos muertos. Les puede pasar lo mismo a los Kirchner.
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