Al anunciar que enviaría el proyecto de retenciones al Congreso, Cristina Fernández de Kirchner aludió a quienes manifiestan «preocupación por la imagen internacional de la Argentina», para de inmediato atribuir culpas: «¿Cuál es hoy la imagen de los argentinos cuando las resoluciones de un Poder Ejecutivo se pretenden derogar con un cacerolazo o un corte de ruta?»
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Pero una recorrida por los medios internacionales difícilmente le permitiría al gobierno eximirse de responsabilidad por los artículos poco auspiciosos que dedican al país.
La última edición de la revista británica «The Economist», por ejemplo, habla de «las consecuencias de producir números irreales de inflación» y afirma que «desde enero 2007, la tasa oficial de inflación ha sido falseada (.). Cuando Cristina Fernández sucedió a su esposo, se esperaba que contribuyera a restaurar la credibilidad de los cómputos del gobierno», pero «estas expectativas se han visto defraudadas».
Más grave aún, el diario financiero francés «La Tribune» titula: «La crisis política y agrícola hace resurgir el espectro de la deuda (.) El momento parece hoy más que nunca propicio para tales temores. El país está en plena crisis agrícola».
También el «Financial Times» alude al «espectro del default», haciéndose eco de un informe de los economistas Martín Krause y Aldo Abram, del Eseade. «Los niveles de la deuda argentina son ahora superiores a lo que eran cuando el país cayó en el mayor default de deuda soberana de la historia en 2001», dice el diario, recordando que «la amenaza de acciones legales por parte de los holdouts le veda a la Argentina los mercados de capitales».
En otro artículo, el «Financial Times» sostiene que «el INDEC informó una inflación de 0,6% en mayo, más o menos la mitad de lo que estima el mercado». Para «La Tribune», «la inflación estaría alcanzando la bagatela de 23%».
La prensa que lee la elite económica y financiera mundial hace también referencia al derrumbe de la popularidad de la presidenta. «Los salarios reales están estancados, en el mejor de los casos, y la pobreza y la desigualdad están aumentando», dice «The Economist», por lo que «la popularidad de la señora Fernández cae incluso más rápido de lo que crece la inflación». «The New York Times», por su parte, interpreta así las razones de la última decisión presidencial: «La señora Kirchner, cuyos índices de aprobación se han derrumbado a menos de 25%, buscó recuperar algo de apoyo y frenar las preocupaciones acerca de que la Argentina podría estar encaminándose hacia su peor crisis económica en siete años». Para malestar del oficialismo, el diario estadounidense cita incluso la opinión de «míster» Alfredo de Angeli sobre la medida de Cristina: «Un paso adelante».
No escapó a los analistas el efecto que el conflicto agropecuario tiene en el alza mundial del precio de los alimentos. Para el «New York Times» el aumento de la soja se debe «al clima», al aumento de las importaciones chinas y a que «una huelga de productores argentinos también está contribuyendo a limitar la oferta mundial».
Contradicción
Pero tampoco pasó inadvertida la confusa participación argentina en la cumbre de la FAO en Roma donde, mientras Cristina de Kirchner responsabilizaba por el alza del precio de los alimentos a los pooles de siembra, el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon criticaba «las limitaciones impuestas a la exportación» por algunos países que pueden «distorsionar los mercados y subir los precios» y solicitaba «el levantamiento de esas restricciones». Un reciente editorial del diario francés «Le Monde» señala que «durante los últimos años los países emergentes no tenían palabras lo suficientemente duras para denunciar el proteccionismo del Norte, más de una veintena limitan ahora, por propia decisión, sus exportaciones agrícolas».
La imagen argentina no es mejor en la prensa latinoamericana. Al informar de la protesta desatada por el intento oficial de despejar las rutas, «El País», de Uruguay, señala que «la sensación es que la presidenta está superada y quien maneja el tema es su esposo». «La República» de Montevideo por su parte tituló «La gobernabilidad está en riesgo en Argentina».
Con un título revulsivo para la Casa Rosada -«Cristina Kirchner cede ante el ruido de las cacerolas»-, «El Tiempo», de Colombia señala que «la pelea entre el gobierno y los agricultores amenaza el financiamiento a mediano plazo de la deuda externa argentina» y «El Universal» de México informa que, a causa del cacerolazo, Cristina envía el proyecto de retenciones al Congreso «como lo reclamaba la oposición» mientras que «su esposo da su primera conferencia de prensa».
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