Cristina de Kirchner era agasajada en el palacio de Cartago por el tunecino Zine El Abidine
Ben Alí, cuando el canciller Jorge Taiana le acercó un celular: era Barack Obama.
En medio de la algo lineal reunión que Cristina de Kirchner mantenía con el presidente de Túnez, Zine El Abidine Ben Alí, la jefa de Estado recibió la comunicación que venía esperando desde el 5 de noviembre, un día después que Barack Obama resultara electo como presidente estadounidense. El embajador argentino en Estados Unidos, Héctor Timerman, contactó en la capital tunesina al canciller Jorge Taiana; y le informó que en cinco minutos, Obama estaría en línea para saludar a Cristina de Kirchner.
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No hubo más remedio que interrumpir el encuentro con Alí (que aún no fue contactado por el futuro mandatario), que amistosamente ofreció en el Palacio de Cartago, sede del gobierno del país árabe, un salón privado para que la visitante sostenga su primer contacto directo con el demócrata. Emocionada, según la propia descripción de la Presidente, sostuvo una conversación de aproximadamente diez minutos, que se concentró en las salutaciones y felicitaciones diplomáticas, y las promesas de futuros encuentros. Sorpresivamente amable con los delegados periodísticos que fueron elegidos por el gobierno para seguir sus pasos por el norte de Africa, Cristina dijo que en el contacto Obama le confesó que había leído a Jorge Luis Borges y a Julio Cortázar en la universidad, y que por ello estaba ansioso de conocer la Argentina. Según Cristina, Obama « quería saludarme, hablar conmigo y dijo que tenía muchas ganas de conocerme y poder hablar personalmente». Reveló: «Me dijo que sabía que la Argentina era un gran país y que también estaba muy ansioso por conocer Buenos Aires porque durante sus estudios en la universidad había leído a Cortázar y a Borges». «Ahí aproveché para invitarlo a la Argentina», completó la visitante, mostrando a la cámara oficial una amplia sonrisa.
Obama, según Cristina, dijo que quería «destacar la fortaleza con la que usted y su país superaron situaciones difíciles» y que esperaba «el contacto personal».
El evento sacudió de raíz la gira norafricana, que hasta el momento había tenido como punto máximo la visita al museo de la liberación de Argelia y a un reactor nuclear de ese país. Ayer fue el turno de la etapa tunecina, donde el anfitrión fue Zine El Abidine Ben Alí. Este dispuso a pleno el Palacio de Cartago, la sede gubernamental local, para el encuentro. La intención es firmar acuerdos de cooperación en materia de investigación y tecnología, que coordina el ministro Lino Barañao, y en agricultura, al cual se abocaba el secretario del área, Carlos Cheppi. Según contó Barañao, los acuerdos se basan en biotecnología «que abarca información y comunicación; la aplicación pacífica de tecnología nuclear, energía y ciencia; y tecnología del mar».
Rúbricas
Está previsto que estos convenios sean rubricados en una nueva reunión que mantendrán Cristina y el mandatario local este mediodía, luego de que la Presidente encabece un seminario de negocios para potenciar el comercio bilateral. El seminario, bajo el lema «Oportunidades de comercio, negocios e inversiones entre la Argentina y Túnez», tendrá lugar a las 10 hora local en la sede de la Unión Tunecina de Industria, Comercio y Artesanía, y en él ya están previstas unas 250 reuniones de negocios entre empresarios de ambos países, un número similar al que se registró en Argelia.
Además, el representante de la Unión Industrial Argentina (UIA) en la comitiva, José Ignacio de Mendiguren, firmará un convenio con la asociación tunecina para intercambiar información y de asistencia mutua. Otros integrantes de la delegación de aproximadamente 70 empresarios que viajan con la Presidente son Alejandro Mac Farlane, Paolo Rocca (Techint), Claudio Cirigliano y Luis Ribaya (Mercado Abierto Electrónico), entre otros. Se espera que hoy también se sume Jorge Brito (Banco Macro).
Hospitalidad
En el Palacio de Cartago, la Presidente agradeció «la extraordinaria hospitalidad» con la que fue recibida en esta república, ubicada en el norte del continente africano. «Estoy muy contenta hoy de estar aquí», afirmó Cristina, y caminó junto al presidente local por el corredor central hasta que se detuvieron frente al Escuadrón de Honor de la guardia presidencial, cumpliendo con el protocolo de revista del destacamento. El Himno Nacional argentino y el tunecino fueron tocados por la banda musical presidencial. Luego de la actividad desarrollada en el patio, el jefe de Estado invitó a Cristina a ingresar al Palacio para llevar adelante la presentación de comitivas.
La gira continuará mañana cuando Cristina de Kirchner viaje a Egipto. Luego, el viernes, vendrá el plato fuerte: en encuentro entre la presidente argentina y el libio Muhamar Khadafi. La idea aquí es interesar al árabe para que compre alimentos sudamericanos y no europeos.
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