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Y esto corre tanto para los contrarios a la fórmula presidencial oficialista como para los representantes de gobernadores que apoyan a regañadientes públicamente a Duhalde en el intento de instalar a Néstor Kirchner en el escenario presidencial.
Muy distinta es la posición de la senadora de la de otras «primeras damas» que acompañan o comparten poder político con sus maridos, sosteniendo estructuras o solucionando conflictos.
¿Se convierte entonces en un peso Cristina Kirchner para la carrera presidencial de su marido? Por ahora el Congreso parece augurar eso. Pero por lo pronto se puede confirmar que no ocupa todavía un lugar como el de Hilda Chiche Duhalde para su marido, apagando incendios sociales en medio de la crisis, o Graciela Camaño con una supuesta discreta independencia de las aspiraciones de Luis Barrionuevo que hasta ahora ha actuado bien, o el propio caso de Cecilia Bolocco, que con una apariencia de acompañamiento afectivo a Carlos Menem cambió la cara del entorno del ex presidente. El caso de Cristina puede ser diferente con su altísimo perfil y su continua predisposición a protagonizar y aumentar cualquier episodio legislativo.
Pero un buen ejercicio para saber qué ayuda puede aportarle a Kirchner su esposa desde el Congreso podría partir de la pregunta: ¿cómo tratarán las Cámaras legislativas desde el 25 de mayo al 10 de diciembre -cuando que se renueven senadores y diputados- los proyectos pedidos desde el Ejecutivo, en el supuesto caso de un triunfo de Kirchner?
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