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2 de septiembre 2005 - 00:00

Cuarteto de los hombres que cambian

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Carlos Reutemann, Roberto Lavagna, Luis Patti y Felipe Solá

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Pasó a ser Reutemann un político típico argentino, aunque parecía no serlo. Eso ratifica también ahora que nunca hizo lo que la gente esperaba de él y sin que se entendieran sus explicaciones. Podría comprenderse el giro a la línea Kirchner porque ve difícil su futuro en su Santa Fe natal. Allí impera hoy Hermes Binner, un político socialista moderado que tiene la rareza de ser de los pocos hombres públicos de este momento en la Argentina con carisma propio que atraiga votos sin depender del dinero público que reparta y que, por otra parte, no tiene. Además debe haber decidido del giro a Reutemann que nunca gustó de enfrentar a los grandes políticos nacionales en internas, que triunfó siempre con ley de lemas (acumulando votos de distintos caudillos del PJ provincial) y que con el actual presidente de la Nación se le abre la posibilidad de ser su vicepresidente en una posible reelección en 2007. Así Carlos Reutemann seguiría en la política sin asumir la responsabilidad directa de enfrentar una elección nacional. En definitiva, por esa reticencia suya a aceptar Kirchner es hoy presidente.

¿También jugó en el giro del santafesino su aversión al clientelismo duhaldista? Sería la parte más positiva de su actitud, aunque por eso enrolarse en otro populismo también, pero de izquierda que siempre rechazó...

Felipe Solá, el actual gobernador de la principal provincia argentina, como Carlos Reutemann, es un hombre de la producción agropecuaria, de la libreempresa, de las antípodas del izquierdismo que rodea a Néstor Kirchner. Al igual que el santafesino no tiene futuro político en su terruño bonaerense al vencer en 2007 su período de mando y nunca existió posibilidad constitucional de reelección.

Tampoco Duhalde se la hubiera dado. No siendo Solá progresista ni de izquierda su giro es sólo por aversión a Duhalde pero más y de origen por buscar un camino de vigencia política para su futuro.

Un tercer hombre de esta diáspora de figuras de centroderecha hacia otras fuerzas, inclusive opuestas ideológicamente, es Luis Patti, el ex intendente de Escobar que conserva un respetable 6/7 por ciento de votos en el distrito electoral más poblado del país. Su guarismo representa alrededor de 600.000 seguidores con lo cual triunfaría en más de la mitad de las provincias argentinas.



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