Los entrerrianos
Raúl
Solanas,
Gustavo
Zavallo y
María Cremer
de Busti,
encabezaron
junto a la
pampeana
Adriana
García, la
cumbre de
diputados
kirchneristas
con Alfredo
De Angeli.
Alfredo de Angeli logró reunir ayer a más de veinte diputados del Frente para la Victoria para advertirles el malestar social que existe en las provincias y reclamar la urgente suspensión de la Resolución 125 que fijó las retenciones móviles. «El interior está muy caliente, con recesión y desocupación. Les pido que encuentren la forma de suspender por 60 o 90 días la medida. Esto urge, urge», advirtió el combativo chacarero.
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El encuentro se realizó ayer por la mañana en el tercer piso del edificio Anexo de la Cámara de Diputados, antes de la reunión plenaria de las Comisiones de Agricultura y Ganadería, y Presupuesto y Hacienda. Unos cien productores rurales de las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba y La Pampa llegaron pasadas las 12 acompañados por De Angeli, quien actuó como moderador.
Los chacareros fueron recibidos por los kirchneristas más enfrentados con la Casa Rosada por la pelea con el campo. Sin la presencia del jefe de bancada, Agustín Rossi, el bonaerense Felipe Solá, los entrerrianos Gustavo Zavallo y María Cremer de Busti, la salteña Zulema Daher y la pampeana Susana Canela fueron los primeros en llegar al encuentro organizado por el entrerriano Raúl Solanas.
La presencia de 20 diputados del kirchnerismo, muchos abiertamente díscolos y otros no, reflejó un dato de la realidad: la división del Partido Justicialista no le garantiza al oficialismo los 129 votos necesarios para aprobar el proyecto de ratificación girado por Cristina de Kirchner a la Cámara baja.
«Tranquilo Alfredo que tenés tiempo.» Solanas intentaba contener la ansiedad de De Angeli, quien de pie ordenaba los discursos y pedía que tomaran la palabra productores lecheros, ganaderos, citrícolas y cerealeros para que los diputados kirchneristas tuvieran una visión completa de la crisis del campo. «Nosotros por cada litro de leche recibimos 0,8 centavos y encima nos acusan de hacer subir los precios. Así la producción no es rentable y van a seguir cerrando los tambos. Dentro de poco vamos a tener que empezar a importar leche. Necesitamos que hagan algo», reclamó el productor Marcelo Greco, de la localidad entrerriana de Viale.
La crisis del campo fue ilustrada también por Marcelo Gropo, productor de Córdoba, quien reveló que «33 por ciento de las vacas de Uruguay son criadas por productores argentinos y les estamos regalando el know how».
Elvio Calgano, vicepresidentede la Federación de Citrus de Entre Ríos, explicó que su sector da empleo directo a unas 22 mil personas y reclamó la creación urgente de un Fondo Nacional Citrícola. «Hay que incorporar el valor agregado a nuestra actividad, industrializarla. El año pasado por la helada se perdió 50 por ciento de la producción. Estamos a la buena de Dios», se quejó Calgano.
A medida que transcurría la reunión, los diputados presentes comenzaron a enviar mensajes de texto desde sus celulares para convocar a más legisladores del Frente para la Victoria que, pese a jurar lealtad a la Casa Rosada en la pelea con las entidades rurales, acudieron de inmediato a la reunión con De Angeli. Ese fue el caso de Solá, quien al ingresar al encuentro se abrazó con Daniel Welchen, ex ministro de la Producción del rebelde Jorge Busti; el formoseño Juan Carlos Díaz Roig, la correntina María Carmona, la jujeña María Mioses, los bonaerenses Mariano West y María Teresa García, el mendocino Enrique Thomas, la pampeana Adriana García, los misioneros Miguel Iturrieta y Fabiola Bianco, los tucumanos Juan Salim y Alberto Herrera, y la chubutense Nancy González, quien responde a Mario Das Neves.
Los diputados kirchneristas prometieron acercarle a Rossi la propuesta de suspender por 60 días los efectos de las retenciones móviles, pero no garantizaron el éxito de la gestión. El último en abandonar la sala 4 del anexo de la Cámara baja fue Solá, quien se quedó conversando con productores rurales.
«Vos te quejás pero porque tuviste un mal año. Además a los cuatro de la mesa de enlace los pools los bancaron para que se movieran por todos lados», le espetó el bonaerense a uno de los chacareros. «¡Felipe, no! Yo tengo 37 años y así como están las cosas me están obligando a venderle mi tierra a un pool. Pero yo quiero estar arriba del tractor, vivir en el campo, cosechar, ¡te juro que esto es así!», le respondió el hombre del campo. En silencio, el ex gobernador bonaerense abandonó la sala.
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