29 de marzo 2004 - 00:00

De la Sota hoy en Capital para forzar Renovación II en el PJ

Una estampa del peronismo bonaerense que fue a pelear a Parque Norte contra el modelo transversal: Antonio Cafiero, Manuel Quindimil, Osvaldo Mércuri y la vicegobernadora Graciela Giannettasio.
Una estampa del peronismo bonaerense que fue a pelear a Parque Norte contra el modelo transversal: Antonio Cafiero, Manuel Quindimil, Osvaldo Mércuri y la vicegobernadora Graciela Giannettasio.
Córdoba (especial de "La Mañana de Córdoba") - La frase «la cabecera es donde yo me siento» no la inventó José Manuel de la Sota, pero traduce lo que siente. La idea del gobernador es capitalizar la posición de liderazgo por el espacio que dejó Menem. Está convencido de que puede expresar al peronismo que no se identifica con el estilo Kirchner, y aunque manejaba otros tiempos, la circunstancia lo llevó a diferenciarse ahora.

De la Sota
propuso un cambio de metodología a la que denominó «Renovación II», en alusión a la transformación que realizó el peronismo a partir del Congreso de Termas de Río Hondo en 1985.

• Respuesta

«El movimiento peronista se debe un debate interno», expresó el gobernador luego de declararse «sorprendido» por las renuncias de los dirigentes que en un primer momento aceptaron integrarse a la nueva mesa del Consejo Justicialista tras la cabecera detentada por Eduardo Fellner.

Esta fue la respuesta del delasotismo a un Kirchner que declaró que no iba a Parque Norte porque tenía cosas más importantes que resolver. «Los peronistas debemos organizar el partido para que el Presidente tenga los elementos conceptuales y para que no haya dicotomías entre los rumbos fijados por el partido y asumidos por los funcionarios nacionales», explicó.

En realidad, lo que se busca es hacer abandonar al kirchnerismo «pingüino» el intento de construir la transversalidad que Hilda Chiche Duhalde (en este sentido, alineado al pensamiento delasotista) calificó como idea «trasnochada».

Para los justicialistas, la «transversalidad» es el peronismo, por lo que no ven ninguna razón para que Kirchner quiera sacar el poder «por fuera del plato», y por esa razón desconfían.

Así las cosas,
De la Sota se transformó en la voz que enfrenta a Kirchner, y por qué no -se preguntaron algunos leales al cordobés-el vocero del justicialismo pese a no detentar ningún cargo formal en la mesa de conducción.

«La cabecera es donde yo me siento»,
parafraseó un delasotista a Napoleón Bonaparte a la hora de explicar los pensamientos más íntimos del gobernador de Córdoba.

De la Sota
tensó la cuerda y es consciente de que esta tensión no puede exceder ciertos límites a riesgo de menoscabar la autoridad de Kirchner, algo que el cordobés está convencido de que aún no llegó la hora.

Por esta razón, hoy en la Capital, De la Sota tratará de racionalizar a través de declaraciones a distintos medios la división de las aguas que se produjo el sábado en Parque Norte.

El gobernador explicará que una cosa es la discusión partidaria, y otra muy diferente, el mantenimiento de los roles institucionales que él como gobernador y Kirchner como presidente deberán guardar.

Pero la situación partidaria es, lejos de ser inofensiva, un tema aislado como pretende el gobernador de Córdoba. Con un presidente que tomó distancia del partido,
la posición de Kirchner es demasiado frágil e incomprensible, si finalmente decide refugiarse en 5% de votos «progres» y « piqueteros» que ni siquiera sabe si le responden en 100%.

«Así como en el '86 hubo un cambio de metodología que aportó aire al justicialismo, hoy hay que renovar el peronismo con elecciones abiertas (incluso en todos los partidos) que Córdoba fue precursora, y a esta renovación hay que llenarla de contenido para que nunca más el PJ vaya a elecciones con 3 candidatos»,
expresó el gobernador.

Aunque seguramente el kirchnerismo no comprará esta idea de separar la pelea partidaria de la institucional, es el modo que el delasotismo eligió poner paños fríos hasta una nueva oportunidad.

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