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14 de agosto 2008 - 00:00

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Néstor Kirchner
AL TROPICO, POR 10 DIAS

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Para cubrir los años sabáticos que le restan, ya Néstor Kirchner piensa en viajes. Como si fuera Bill Clinton. Aunque a otros parajes: el subdesarrollo argentino sólo convoca a periplos por comarcas regionales, como la de Venezuela, lugar que le habilitó amistades nuevas cuando Néstor fue mandatario. No menos de 10 días pasará Kirchner en la tierra del general Hugo Chávez, para disfrutar del Trópico y sus largas veladas, para reverdecer también proyectos como el nonato megagasoducto o el nuevo emprendimiento anunciado por el imaginativo Chávez: un tren que habrá de unir Caracas con Buenos Aires. No dio fechas, claro, pero hay que comprendersu sentido del tiempo: él jamás dejará el poder, tal vez hasta sea eterno. Otros temas sensibles, como la última caída de los títulos argentinos por la veloz compraventa de Chávez y la exorbitante tasa que recibió a cambio, serán postergados. Ni hablar del proceso por la valija de 800 mil dólares capturada a Antonini Wilson en el Aeroparque porteño con impreciso destino, portada por un enviado chavista ya arrepentido del hecho, trámite que agoniza en los tribunales argentinos -no en los de EE.UU.- porque no vienen a declarar importantes venezolanos reclamados por la Justicia. Con ellos, seguramente, Kirchner evitará cualquier tipo de encuentro.

PLEBISCITO: NO ES EL MOMENTO

Hubo dos detalles en la visita -dentro del eje Caracas, La Paz y Quito- del presidente Rafael Correa ayer, en Olivos, que motivaron comentarios. Uno responde al escaso entendimiento general -cuando la situación financiera argentina atraviesa serias dificultades- por una inversión del Estado prometida al Ecuador, por la cifra de 450 millones de dólares. La operación se realizará, señalan, a través de la controvertida ENARSA -nadie sabe que este tipo de iniciativas se incluya en el objeto social de la empresa-, para la instalación de una planta hidroeléctricaen esa tierra lejana. Tal vez sea un gesto de solidaridad vecinal, ya que no se contempla seriamente la devolución de energía para la Argentina (agua tampoco). Algunos creen que el operativo fue esbozado por el titular de ENARSA, Exequiel Espinosa, quien actuó en el pasado en Ecuador como country manager de Repsol, cargo del que fue separado posteriormente. Está claro, eso sí, que habrá trabajo para dos empresas argentinas, una de ellas con sugerente actividad en estos años con la actual administración, perteneciente a una familia emparentada con Mauricio Macri y, dicen otros, con intereses vinculantes a un próspero emprendedor santacruceño. Esas compañías serán las encargadas de la obra. Aparte de estos negocios, otra cuestión comentada es que tanto Correa como Chávez y Evo Morales, como si fueran de tradición gaullista, han fomentado en la región la costumbre del plebiscito. Los Kirchner, que acompañan muchas decisiones políticas de estos vecinos, en este caso puntual, han decidido prescindirse: quizá no sea el momento más oportuno para convocar a un referendo en el país.

MOYANO, SOLO UN PERONISTA

Debido entre los ministros Tomada y Massa con Hugo Moyano, hubo preguntas sobre cierto distanciamiento del jefe cegetista (quien, como se sabe, no quedó para nada contento con un reto que Néstor Kirchner le formuló en una reunión del Partido Justicialista). Por lo que se cree, Moyano se ha vuelto más duro porque reclama salarios, pero -a ciertos connotados políticos- también les reconoció: «Yo estoy en ésta, pero soy peronista. Con los Kirchner es difícil casi todo, son distintos, yo tengo claro que soy peronista. En su momento, estuve con Adolfo (Rodríguez Saá) y, ahora, me toca jugar en ésta. Pero no te olvides lo que soy».

«CLARIN» NO MIENTE MAS

A Apesar de que el hijo de Cristina, a través de La Cámpora, y su propio marido Néstor desataron una campaña contra «Clarín» en los últimos meses -apoyada entre otros carteles y pegatinas con los eslóganes «Clarín miente», «el monopolio desinforma» o «TN es Todo Negativo»-, esa actitud crítica se ha morigerado en los últimos 15 días. Hasta se dice que el ex mandatario se ha reunido con ese fin con las autoridades del grupo (tres veces) -recordar que en estos años, la comunicación era de lo más fluida entre ambos, siempre reflexivos, al margen de los premios informativos intercambiados-, justo cuando los duros del gobierno mermaron sus objeciones y, en apariencia, el proyecto de la Ley de Radiodifusión no logra la celeridad que había imaginado Máximo Kirchner hace unos meses. Tal vez, ni lo haya.

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