De tres mosqueteros, Alak quedó solitario
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«Ahora los mosqueteros somos dos», graficó Balestrini. Es un golpe feo para De la Sota: el matancero controla un distrito con 800 mil votos -preferentemente peronistas-, uno de los nichos electorales más codiciados del país.
Igualmente, para compensar, diseñó un entramado para sumar jefes locales del PJ bonaerense. Pautaron para este viernes el lanzamiento en La Plata de la junta promotora De la Sota-Alak, donde mostrarán una primera tanda.
Son las reglas del juego: «Si Alak se fue con De la Sota, nosotros tenemos vía libre para meternos en La Plata», dijo ayer uno de los duhaldistas que interviene en el operativo para cercar a Alak.
Tarde o temprano ocurriría. Duhalde lo anticipó el jueves en una charla telefónica con el platense. «Mirá que no va a haber elecciones, Julio, y si cerrás con De la Sota vas a quedar mal parado», toreó.
«Entendé, Eduardo, es una oportunidad que no puedo desaprovechar», devolvió Alak cerrando el diálogo, que abundó en gentilezas ficticias entre dos dirigentes que desde siempre acostumbran gruñirse.




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