31 de diciembre 2001 - 00:00

De tres mosqueteros, Alak quedó solitario

Aunque José Manuel de la Sota conquistó para segundo en su fórmula al intendente de La Plata, Julio Alak, la celebración del cordobés fue a medias: especulaba atar a los «tres mosqueteros» pero sólo sedujo a uno.

Las otras dos patas del combo -el jefe comunal de La Matanza, Alberto Balestrini, y el secretario de Seguridad Interior de la Nación, Juan José Alvarez-continúan fichando en el campamento de Carlos Ruckauf.

«Ahora los mosqueteros somos dos»
, graficó Balestrini. Es un golpe feo para De la Sota: el matancero controla un distrito con 800 mil votos -preferentemente peronistas-, uno de los nichos electorales más codiciados del país.

Menor, pero nada despreciable, es lo que pier-de el cordobés con «Juanjo» Alvarez, cacique de Hurlingham, que extiende su presencia a toda la zona oeste y norte del Gran Buenos Aires.

De todos modos, Alak especula con que, a mediado plazo, sus ex compañeros terminarán montados al tren de De la Sota presidente porque «el PJ bonaerense -dice-no tiene candidato: ni Ruckauf ni Duhalde quieren porque no les dan los números».
Igualmente, para compensar, diseñó un entramado para sumar jefes locales del PJ bonaerense. Pautaron para este viernes el lanzamiento en La Plata de la junta promotora
De la Sota-Alak, donde mostrarán una primera tanda.

La presentación oficial de la fórmula es inminente: se programó para el viernes pasado pero, por el caos general, tuvo que postergarse. Se haría en los próximos días.

Pero, como era previsible, empezó una purga invertida: Eduardo Duhalde tentó a Pablo Bruera, un joven y bien visto candidato a suceder a Alak en 2003, para que se convierta en su escudero pla-tense.

Son las reglas del juego:
«Si Alak se fue con De la Sota, nosotros tenemos vía libre para meternos en La Plata», dijo ayer uno de los duhaldistas que interviene en el operativo para cercar a Alak.

Tarde o temprano ocurriría.
Duhalde lo anticipó el jueves en una charla telefónica con el platense. «Mirá que no va a haber elecciones, Julio, y si cerrás con De la Sota vas a quedar mal parado», toreó.

«Entendé, Eduardo, es una oportunidad que no puedo desaprovechar»
, devolvió Alak cerrando el diálogo, que abundó en gentilezas ficticias entre dos dirigentes que desde siempre acostumbran gruñirse.

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