Produjo desencanto en la Casa de Gobierno la convocatoria del lunes pasado en la Plaza de los Dos Congresos en apoyo a Néstor Kirchner. No concurrió la cantidad de público que habían comprometido los dirigentes del peronismo bonaerense. Hubo observaciones ayer inclusive a ministros, sobre todo los que habían adoctrinado al padrón de intendentes de la provincia de Buenos Aires. Ese trabajo temprano no se pudo transformar en más gentío en la plaza. Tampoco aportó militantes para vitorear al Presidente la salida de la Asamblea Legislativa la corriente setentista de los jóvenes K. El país no pedía grandes movilizaciones ni se le exigió a Kirchner demostrar fuerza con una «plaza del sí». Pero el gobierno tenía demasiadas expectativas que no se cumplieron.
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Las pechazos dentro del duhaldismo y los reproches cruzados con los sectores que anidan en Casa Rosada plantearon un alerta sobre el acto, se presume compartido, que el patagónico pretende para el 11 de marzo, y otro, más pretencioso, programado para el 25 de mayo. No es un drama menor en un país donde el dominio de la calle decide en política.
El detonando fue un dato: los bonaerenses citaron una -1.067
Intervinieron porque la Policía Federal tildó 15 mil personas cuando ellos, en el frenesí de la convocatoria, juramentaron aportar 20 mil aplaudidores. Anoche,