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3 de abril 2007 - 00:00

Despedida a La Porta, un acto proselitista

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Aníbal Ibarra y el socialista Raúl Puy, ayer al ingresar a la Legislatura porteña, donde fueron velados los restos del dirigente del PS Norberto La Porta.
Internas políticas quedaron al descubierto ayer, cuando allegados militantes y familiares despidieron al socialista Norberto La Porta, fallecido el domingo pasado, víctima de cáncer. Sorprendió, además, la ceremonia religiosa que se desarrolló, inusual entre los socialistas.

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La lista de los anotados para modestos discursos de ocasión fue inclusive una muestra de los desacuerdos dentro del socialismo y de los últimos pasos que el ex legislador porteño se proponía antes del desenlace de su enfermedad.

Por eso, los familiares de La Porta decidieron acotar la nómina de oradores que cerraron en cinco: primero tomó la palabra el titular del PS, Rubén Giustiniani; luego un amigo y tres veces intendente de Zárate, AldoArrighi; en tercer lugar, su secretario privado -Alberto Bereta-y en cuarto Aníbal Ibarra. Cerró finalmente el peronista Santiago de Estrada, en su carácter de titular de la Legislatura porteña.

Jorge Telerman, quien le había pedido a La Porta que fuera su compañero de fórmula, en diciembre, no fue invitado al homenaje. El jefe de Gobierno se acercó a la Legislatura donde fueron velados los restos del legislador. Lo hizo luego de que Ibarra y un grupo chico de adherentes se retirara del lugar y así Telerman se posó al lado del féretro para contemplar a La Porta durante unos minutos. Entre quienes lo escudaban estaba un principal aliado radical,-Jesús Rodríguez. Antes de esa escena, un funcionario de Telerman, Raúl Fernández, ex jefe de Gabinete de Ibarra y actual integrante de la mesa de reelección del jefe porteño, se dio un saludo de hielo con el destituido mandatario.

Atento, el grupo de Fernández, se ocupó de que Telerman e Ibarra no se cruzaran.

La Porta le había dicho a Telerman que aceptaba acompañarlo en la fórmula, sobre la primera quincena de febrero, mientras mantenía una dura puja con otro socialista, el ministro de Descentralización, Roy Cortina, quien se proponía en ese lugar y con quien persistía un enfrentamiento interno en el PS. Al parecer, Telerman no lo había confirmado para el puesto, mientras resistía también los embates de Cortina, presidente del PS Capital, con el cual el jefe de Gobierno mantiene un acuerdo para las elecciones del 3 de junio. Ese funcionario y su sector dentro del socialismo tuvieron la entrada prohibida al velatorio. Fue decisión de los familiares de La Porta, quienes consideraron que aquellas peleas le sumaron pesar a su dolencia.

Ahora un pequeño sector del socialismo piensa retacear su apoyo a Telerman, algo que ya venían plasmando, pero que no querían definir ante la enfermedad de La Porta. Un caso ya concretado es la integración del ex legislador Fernando Finvbard al gobierno nacional.

Otros sectores del PJ coincidieron, sin embargo, en el velatorio, como el de Héctor Polino o el de Raúl Puy, entemezclándose con políticos de otros colores como de Recrear, Marcelo Meis, quien llevó las condolencias de Ricardo López Murphy, o Patricia Bullrich. En el entierro en el parque memorial aparecieron Enrique Nosiglia, Jorge Enríquez o la macrista Silvia Majdalani. Entre otros, también se acercó el neokirchnerista Fernando Melillo (ex titular del ARI Capital), quien consultaba al arista Pablo Failde sobre la marcha del acuerdo entre Elisa Carrió y Telerman.

Ayer a la mañana, además, se presentó el cardenal Jorge Bergoglio y antes de que los familiares conduzcan el féretro para ser enterrado en un cementerio de Pilar, los acompañantes rezaron en la capilla del lugar. «Nunca vi esto en el entierro de un socialista; somos ateos», le comentaba un militante a otro.

«Es que La Porta nunca dijo que no era católico y tampoco que no lo era; fue respetuoso de los credos. Ni yo que lo conocía desde que nací puedo decir si era creyente o no. Sí lo son sus hijas y lo fueron sus padres», aclaró la duda el interlocutor.

Giustiniani definió a La Porta como «un gran militante, que ante todo tuvo una ética inquebrantable. La honestidad, ética y sensibilidad de este dirigente hacen que este reconocimiento exceda los cauces del Partido Socialista y que hasta sus adversarios reconozcan la transparencia de toda su vida política», afirmó Giustiniani.

Por su parte, Ibarra consideró sobre La Porta: «El me ayudó a formar, era el que aportaba equilibrio, porque yo era muy impulsivo y él era reflexivo, y con el tiempo tuvimos una relación política y personal».

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