Javier Milei llegará este sábado a Rosario con un objetivo que excede por mucho la conmemoración del Día de la Bandera. En Casa Rosada saben que la agenda de las últimas semanas quedó absorbida por la situación de Manuel Adorni y que el Gobierno necesita recuperar la iniciativa. Por eso, el Presidente decidió convertir el acto en una demostración de unidad política, con una convocatoria amplia a ministros, funcionarios y dirigentes de primera línea del oficialismo.
La decisión de reemplazarlo en la Vocería por Adrián Ravier funcionó como una salida intermedia. Milei sostuvo a Adorni en uno de los cargos más importantes del Ejecutivo, pero lo retiró del lugar de exposición permanente que se había convertido en el principal foco de desgaste.
La postal que imaginan en Balcarce 50 tiene una lógica implica mostrar a todo el Gabinete alineado detrás del Presidente en momentos en que las repercusiones por la investigación judicial que involucra al jefe de los ministros siguen ocupando el centro de la escena. La estrategia no es nueva. Cada vez que el oficialismo atravesó turbulencias internas o externas, Milei apeló a las imágenes de cohesión para intentar ordenar la conversación pública, algo que a largo plazo en general no salió bien.
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Javier Milei pidió asistencia perfecta para este sábado en Rosario.
Presidencia
Día de la Bandera: Javier Milei pidió asistencia perfecta al Gabinete
La presencia de Patricia Bullrich será uno de los datos más observados de la jornada. La ministra se convirtió en una pieza central del equilibrio interno libertario y en una de las voces que marcó diferencias respecto del caso Adorni. En el oficialismo aseguran que las discrepancias nunca pusieron en riesgo la relación política, pero admiten que la foto conjunta tendrá un valor especial después de varios días de especulaciones y mensajes cruzados.
A la convocatoria también se sumará Victoria Villarruel. La vicepresidenta confirmó que participará del acto en Rosario, pese a que no fue invitada por Nación y en Santa Fe aseguran que es el Ejecutivo nacional quien debía hacerlo.
Durante una reunión entre los equipos de protocolo de Presidencia y de la provincia de Santa Fe se resolvió que la vicepresidenta no se ubicará junto al Gabinete nacional. Por pedido de Karina Milei, Villarruel encabezará la primera fila del sector asignado a la provincia, mientras que los ministros se ubicarán en el bloque reservado para Nación. En el escenario principal estarán únicamente el Presidente, el gobernador santafesino y el intendente de Rosario, mientras que frente a la tarima habrá dos bloques de sillas separados por un pasillo, siguiendo el esquema habitual de este tipo de ceremonias.
La búsqueda de una imagen de fortaleza ocurre en un momento delicado para el Gobierno. La oposición mantiene la presión sobre Adorni y en el Congreso, pese a su corrimiento de la Vocería, continúan las conversaciones para impulsar distintos mecanismos de control político sobre el funcionario. A eso se suman las críticas que comenzaron a surgir desde sectores aliados, preocupados por el impacto que la controversia tiene sobre la agenda parlamentaria oficialista.
En el Gobierno creen que la discusión sobre Adorni comenzó a opacar noticias que consideran favorables para la administración libertaria. Por eso la decisión de ocupar su lugar en materia de comunicación con un economista libertario de la primera ola. En Balcarce 50 aspiran a que Ravier traslade nuevamente el foco hacia la gestión, la economía y la construcción política del oficialismo.
La apuesta, sin embargo, no está exenta de riesgos. Cada aparición pública del jefe de Gabinete se transformó en una oportunidad para que la oposición vuelva a instalar cuestionamientos sobre su patrimonio y sobre las explicaciones que brindó en las últimas semanas. En ese sentido, el oficialismo apuesta a que el paso del tiempo reduzca la intensidad del caso.
El Gobierno trabaja con una estrategia de administración de los tiempos políticos. Tras lograr desactivar la sesión prevista para el jueves en el Senado, donde la oposición buscaba avanzar con la discusión vinculada a Adorni, ganó margen hasta la semana próxima, cuando Diputados se expida sobre el tema, y tal vez hasta el próximo 2 de julio, cuando el jefe de Gabinete deberá presentar su informe ante la Cámara alta.
La apuesta oficial es llegar a esa fecha con mayor control de la agenda y evitar que el conflicto escale antes de la exposición del funcionario. La gran incógnita es si la imagen y los cambios en el Gabinete alcanzarán para modificar el clima político.