17 de noviembre 2003 - 00:00

Diputados porteños que se van dejan su gente

Un escándalo que rememoraría las andanzas del ex Honorable Concejo Deliberante podría desatarse en la Legislatura porteña si se aprueba una resolución para dejar un nuevo plantel de empleados que hoy tienen empleo temporario con los diputados que se van en la planta permanente de la casa. Sería otra capa geológica de trabajadores que llegaron a ocupar 5.000 lugares en el ex Concejo y una abultada causa por presuntos «ñoquis». Hasta ahora es difícil saber el número, más allá de unos 200 ya detectados. La operación, obviamente, ha pasado a la clandestinidad para que nadie pueda frenar esas designaciones. Algunos de los legisladores que ya abandonan sus bancas el próximo 10 de diciembre parecen preocupados por la estabilidad laboral de sus empleados contratados o de planta transitoria, es decir, los que también deben dejar el palacio de Perú 130 el mismo día que ellos. Encontraron así una salida asociándose a los reclamos del gremio de estatales (ATE) que ya les arrancó un compromiso escrito para reconocerles plus por antigüedad. Los sindicalistas quieren estabilizar a más de 200 empleados que están cumpliendo tareas administrativas en el funcionamiento de la Legislatura, pero hay una ley porteña que indica que esos cargos deben obtenerse por concurso. Esa modalidad terminó en otro escándalo al comienzo de la actual Legislatura porteña, cuando la misma en 1997 tomó status de tal tras la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires. La gerenciaba Aníbal Ibarra y convocó a un concurso para diferentes puestos, pero de manera tan amplia que se presentaron 50.000 solicitudes que fueron estudiadas durante dos años por una comisión que terminó generando gastos millonarios en medio del conflicto de los ex empleados del ex Concejo. A estos, finalmente -Justicia mediante-hubo que reconocerles su relación laboral en una puja entre Ibarra y el entonces jefe de Gobierno porteño Fernando de la Rúa. En esos concursos se planteó una excepción: tomar sin cumplir con ese requisito a personal de seguridad, dado que se complicaba la tarea porque según alegaron entonces «se presentaban ex militares relacionados con la dictadura militar».

• Picardías
 
Ahora los legisladores están a punto de pasar a planta permanente a unas 50 personas de seguridad de la Legislatura, las que serían heredadas gestión tras gestión. Allí se concentran las picardías:
en los últimos meses el plantel de seguridad creció de 48 miembros a casi 80. La explicación que dan es que algunos diputados habrían transferido a la planta de seguridad a sus colaboradores más cercanos con la idea de premiarlos -algunos hace siete años que están por trabajar con diputados reelectos-y pasen a tener esa «seguridad» que representa el trabajo municipal, con un estatuto de privilegios que le garantiza empleo permanente. A eso se suma que Ibarra, ya el año pasado, justificándolo de diversas maneras, transfirió al plantel permanente de la Ciudad de Buenos Aires unos 3.000 transitorios o contratados que aparentemente estaban en situación irregular. Así es que el presupuesto 2004 contempla un gasto adicional al histórico de $ 100 millones en personal, que según las explicaciones que se dieron durante la exposición de la ley presupuestaria, serían destinados para poner en marcha la carrera administrativa, todo en medio de presiones gremiales también para un aumento de $ 200 como piden algunos sectores de la comuna, por ejemplo, el del Centro Cultural San Martín.

«Es difícil que pase ese acuerdo»
, confían diputados que saben que existe un proyecto de resolución para dejar efectivas a 180 personas que actualmente desempeñan tareas en la planta transitoria de la Legislatura. Esos mismos diputados, en cambio, aseguran que sí hay acuerdo para perpetuar a los 48 empleados de seguridad, aunque saben que es difícil puntear cuáles pasaron a engrosar esa lista en el último tiempo: «como son personas que han pasado de un lugar a otro con fecha de ingreso de hace tiempo no es fácil saberlo», dicen. La resolución, de seguir su curso, sería tratada en el recinto en la última sesión previa al ingreso de los nuevos legisladores y de la reasunción de Ibarra, pero todavía no tiene fecha. La ley más importante a tratar ahora es el Presupuesto que está previsto debatirse el jueves próximo, pero quedarían temas pendientes para la misma semana del 10 de diciembre.

Dejá tu comentario

Te puede interesar