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4 de enero 2005 - 00:00

Duhalde confía en que Menem y Rodríguez Saá le devuelvan a Kirchner

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Eduardo Duhalde

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En la sede del PJ bonaerense, de la Avenida de Mayo, se reunieron las figuras principales con las que Duhalde se mueve en la política. Desde Punta del Este llegó el propio caudillo, quien regresó al Uruguay hacia el mediodía. Estaban Osvaldo Mércuri, Alfredo Atanasof, Graciela Giannettasio, Juan José Mussi, Jorge Villaverde, Hugo Curto, Baldomero « Cacho» Alvarez, Luis Veramendi y Alfredo Meckievi. Después de los comentarios obligatorios (primero, cómo pasó cada uno el fin de año; segundo, la tragedia de Cromagnon), se ingresó en las urgencias del partido.

Estos peronistas comenzaron por lo que más los divierte: cómo incomodar a Solá.

Imaginaron un congreso de su nueva línea interna, que denominaron Lealtad. Ninguno de ellos parece advertir el rasgo de humor que entraña que esa corriente esté formada por muchos punteros que hace dos semanas le habían jurado fidelidad al gobernador. Ni siquiera sonríen cuando comentan, como sucedió varias veces en la tertulia de ayer, que «fulano se pasó a Lealtad». Ahora quieren que el grupo adquiera alguna consistencia, para lo cual confían en la realización de un congreso del sector. Nada que tenga que ver con lo doctrinario, claro. Apenas una ocasión para que, el 4 o el 11 de febrero, se reúnan 10.000 personas en alguna localidad (¿Necochea o La Plata, frente a la casa de Solá?) y hagan un precalentamiento para la batalla del año.

El tramo principal de la reunión,sin embargo, fue otro. Duhalde explicó que lo mejor que podía suceder es que la interna provincial por los cargos electivos fuera simultánea con la que se librará por la jefatura del PJ. El gambito tiene varios segmentos, cada uno con su picardía:






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