En medio del repudio generalizado por los episodios violentos que obligaron a suspender las elecciones en Catamarca, el gremialista Luis Barrionuevo ablandó ayer sus exigencias y admitió que podría bajar su candidatura. En paralelo, ante el alcance de la crisis, el gobierno nacional tomó distancia de su aliado Barrionuevo, sobre quien pesa ahora un pedido de expulsión del Senado, que ya cuenta con el voto de cerca de treinta legisladores. En la provincia, en tanto, ya hay decisión sobre no volver a convocar a elecciones hasta tanto la Justicia no resuelva la cuestión de fondo sobre la posibilidad o no de Barrionuevo de presentarse como candidato a gobernador. Hay tres posibilidades entonces: que se convoque en lo que queda del mes de marzo, se unifiquen con la presidencial o pasen para el mes de octubre.
Otro dato que apareció en escena es el pedido de expulsión del Senado impulsado por un grupo de senadores de distintos partidos, entre ellos los del Frente Cívico, los de la UCR, la frepasista porteña
Ayer, durante la jornada, tres elementos se conjugaron para arrinconar al sindicalista:
• El gobierno tomó distancia del gremialista por medio de Atanasof, que evitó avalar la teoría de la «proscripción» que empuja Barrionuevo. De todos modos, el jefe de Gabinete rechazó las acusaciones del gobernador de Catamarca,
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