21 de mayo 2002 - 00:00

Duhalde, más lejos de gobernadores por el reparto de ayuda para pobres

El polémico plan de ayuda a Jefas y Jefes de Hogar Desocupados enrareció ayer más la crisis política cuando el gobierno nacional amagó un contraataque contra las críticas de gobernadores y legisladores. El jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, minimizó las quejas de Carlos Reutemann y Felipe Solá sobre entrega de esas dádivas de 150 (en LECOP) por fuera del control de las autoridades provinciales y dijo que «lo importante es que la ayuda llegue y no quien la entrega».

Reutemann, ayer en Buenos Aires parlamentando con la responsable de la entrega de los planes, la ministra de Trabajo, Graciela Camaño, buscó pacificar la querella y disculpó a Eduardo Duhalde de las presuntas irregularidades. «Son las segundas líneas de funcionarios, no el Presidente» -deslizó el «Lole» santafesinoquienes usan esos planes en su provincia para desestabilizar su chance política.

•Alineamiento

La respuesta que hizo un segunda línea del gabinete fue implacable; desde Roma, Carlos Ruckauf se alineó junto al piquetero Luis D'Delía en la mortificación del gobernador de Santa Fe: «No creo que Reutemann haga ninguna explotación incorrecta de los planea asistenciales. Es muy correcto, tiene actitudes de vida. Nadie puede poner en duda la capacidad y honestidad de Reutemann». Este elogio sibilino buscó tocarlo a «Lole» usando el recurso más viejo de la política: menoscabar al adversario simulando un elogio, porque en realidad prolongó los comentarios negativos que hizo hace una semana D'Elía desde los micrófonos que pusieron a su disposición funcionarios del gobierno en la propia Casa Rosada.

Esta red de peleas cruzadas puso al desnudo las debilidades de un plan sobre el cual se agregaron denuncias de manipulación política de las ayudas a los pobres, que alcanzan en una primera etapa a más de 1,2 millón de inscriptos en todo el país. Por caso, el diputado Luis Zamora confirmó que cada legislador nacional había recibido desde las oficinas de Atanasof cincuenta solicitudes de planes para repartir a su antojo.

Las diferencias entre los gobernadores y la administración de Duhalde sobre este punto agudizaron la puja política en el peor momento ya que entorpece el avance del acuerdo fiscal con las provincias que ha sido firmado sólo por siete provincias. Esos acuerdos para la baja del gasto son el prerrequisito que impone el Fondo Monetario Internacional para negociar un paquete de ayuda a la Argentina.

También puso al descubierto el uso político por parte de Nación de una ayuda que en un estado federal parece más congruente que sea entregada por gobernaciones y municipios a los que, además, se les reclama desde Buenos Aires que limpien padrones y controlen que se eviten las duplicaciones.

El temor a convertirse en centro de las críticas por el uso de estas dádivas tampoco ayuda a conciliar los ánimos entre funcionarios nacionales y los gobernadores que quedaron ayer
más alejados que nunca. Aquí un panorama de las posiciones:

Carlos Reutemann antes de reunirse con la ministra Camaño despejó del camino las críticas al Presidente: «Yo no le adjudicaría a la figura presidencial responsabilidad en este tema. Me da la impresión de que es una cuestión de segundas líneas. Alguien habrá dicho: 'Ponéme los planes que te mando para no pasar por los requerimientos que me están haciendo algunos intendentes y presidentes comunales', y como «una gauchada viene una segunda línea y los ingresa directamente», interpretó el santafesino. Reutemann venía de denunciar que en Santa Fe hay 4.644 planes que efectivamente están inscriptos en la provincia de Buenos Aires, y citó el caso de la localidad de Villa Epumer, en el partido de Adolfo Alsina.

Felipe Solá, por su lado, dice haber localizado que más de 10 por ciento de los planes entregados en Buenos Aires fue tramitado por afuera del control de la provincia (cerca de 59 mil sobre 460 mil totales). Esos planes fueron anotados en municipios como La Matanza (17 mil), Pilar (1500) y Mar del Plata, entre otros, y atribuyó esa acción a funcionarios nacionales y a piqueteros que tienen un paraguas de protección de Nación. Los funcionarios provinciales hoy tienen las relaciones casi cortadas con los piqueteros que suelen visitar la Casa Rosada, y la aparición de planes anotados por piqueteros le hizo decir ayer a Solá: «Se nos tomó por pavos, se nos dijo que no es así, pero ocurrió».

• Tanto Solá como Reutemann han logrado alinear detrás de sus quejas a los intendentes de sus provincias y a las legislaturas. Las de Santa Fe y Buenos Aires aprobaron la semana pasada respectivos
pedidos de informe sobre la entrega descontrolada de planes en las dos provincias. Los intendentes de esos dos estados se reunieron en las últimas horas con los dos gobernadores para acercarles su apoyo y también información sobre la entrega sin su conocimiento de los planes.

• Lejos de negar las críticas, Atanasof se envalentonó ante los gobernadores y explicó que hay varias vías de carga a través de los municipios, las provincias o Nación. Aclaró además que todo confluye en un único sistema del Ministerio de Trabajo y en la ANSeS, encargados de determinar si cumplen con los requisitos correspondientes a través del registro único de beneficiarios.

Dejá tu comentario

Te puede interesar