Duhalde no sabe ya cómo negar que se iría antes<
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Duhalde salió al frente de versiones que circularon en la semana respecto de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) habría pedido el adelantamiento de las elecciones para llegar a un acuerdo.
•Invitación
Por eso Duhalde tenía razones para relacionar esas publicaciones que decían que EE.UU. quería elecciones inmediatamente después del acuerdo con el FMI. Aprovechó para eso una cita que tenía establecida con Walsh desde la semana anterior, cuando se la había sugerido un amigo común de ambos, el ex presidente Ramón Puerta.
• Durante la charla entre estos dos hombres de poca verba, el ultraprofesional Walsh y el desconfiado Duhalde se despachó rápido el desmentido a la versión periodística. El embajador accedió al insólito recurso de dictar un comunicado de prensa que seguramente debió consultar con Washington. Este diplomático -quizás el mejor conocedor de la Argentina que ha tenido Estados Unidos como embajador- vive preocupado porque le toman el pelo en el Departamento de Estado sobre la certeza de los informes que manda. Nunca se cumplen sus profecías, que recoge de charlas con políticos y periodistas que lo frecuentan pero que le dicen más lo que ellos desean que lo que está ocurriendo. No parecen convencer a Washington las disculpas de Walsh de que no es de él, ni sus fuentes, sino la realidad política argentina la que es contradictoria hasta ser casi incomprensible.
• También lo mortifican porque no tiene un trato fluido con Duhalde, a quien virtualmente no conoce ni trata. O porque él es muy profesional pero carece de recursos para penetrar el estilo bonaerense, o porque Duhalde no se trata más que con amigos, de hecho el almuerzo del viernes fue la primera vez que estuvieron cara a cara y a solas.
• Duhalde se ocupó de preparar ese almuerzo a solas; citó a Olivos a Roberto Lavagna, Carlos Ruckauf, Jorge Matzkin y Martín Redrado para que lo aconsejasen sobre qué preguntarle al visitante. Cumplió con las indicaciones y escuchó los temores de Walsh -más bien de Washington-por el eventual contagio regional de la crisis argentina. También se especuló a dúo sobre las posibilidades de que Lula sea o no el próximo presidente de Brasil. Se enteró Walsh de que el entusiasmo de los lulistas es tal sobre el triunfo que han dejado a Duhalde huérfano de la ayuda que le han dado hasta ahora los hombres de Duda Mendonça.
Cuando se conoció el comunicado de Walsh, Matzkin se felicitó de «que se haya terminado definitivamente con el tema» de una supuesta injerencia del representante de Washington, al evaluar el comunicado emitido el viernes por la Embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires calificando de « falsas» esas insinuaciones.
« En ningún momento ni el Departamento de Estado, ni el Departamento del Tesoro, ningún organismo de Estados Unidos se había referido a esta cuestión», detalló Matzkin.




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