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11 de julio 2002 - 00:00

Duhalde perdió ayer la interna del peronismo

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Nadie puede saber a ciencia cierta si Reutemann revisará su decisión y se relanzará de aquí a un mes o un mes y medio. El jura que no. Pero no caben dudas de que si termina siendo candidato, no lo será en representación de los Duhalde ni del actual gobierno. Desde la simbología del renunciamiento, formulado en la Casa Rosada después de ver al Presidente (desde el mismo micrófono con el que el duhaldismo piquetero de Luis D'Elía le había dedicado sus insultos), hasta los entretelones de su preparación, todo revela que la proclama de Reutemann, ayer, fue un portazo al Presidente antes que otra cosa. El prime-ro en abonar esta interpretación fue el propio Duhalde, quien después de conocer la determinación del gobernador suspendió todas sus audiencias y se enclaustró, ofuscado, en su residencia particular de Lomas de Zamora. Después de todo, si tantas cosas le salen mal, ¿por qué iba a ser distinto con una operación tan sofisticada como la de «pialar» a Reutemann?

El gobernador de Santa Fe se confesó varias veces antes de decir que «no» en el despacho presidencial. Una de las últimas fue el martes por la tarde, delante de Mauricio Macri y Francisco de Narváez, quienes examinaron con Reutemann la situación del país y los desafíos para el próximo mandato. Después Macri emprendió viaje hacia Brasil, donde se encontrará hasta mañana, cuando concluya su gira política. En esa reunión con los inspiradores de la fundación Creer y Crecer, Reutemann dio a entender que no se sentía demasiado confiado en enfrentar la crisis a la que estará sometido el próximo presidente una vez que asuma el gobierno. Sin embargo, no hubo allí un «no» rotundo a emprender la aventura. Al contrario, manifestó interés por acumular masa crítica para su proyecto de gobierno y adelantó: «Voy a hablar con (Rubén) Marín y con (Ramón) Puerta para ir armando algo en el PJ». Inclusive se garabatearon 5 puntos con un programa mínimo para salir del colapso. A propósito de la reunión con Macri y De Narváez, en Buenos Aires, fue la mejor prueba de que su ausencia en el palco de Tucumán fue absolutamente deliberada: «Querían convertir el día de la Patria en una rosca del peronismo para apretarme», se quejó, en referencia a Duhalde y a Julio Miranda, el gobernador de aquella provincia. El Presidente había previsto ese sentimiento de asfixia de Reutemann y por eso prohibió que los festejos del 9 de Julio se llenaran de ministros y secretarios. Llegó tarde.

Sin embargo, la determinación de rechazar la candidatura, por lo menos en el formato que ésta estaba adquiriendo en los últimos días, fue adoptada ayer por la mañana por el santafesino. A primera hora se comunicó con Rubén Marín, gobernador de La Pampa y figura decisiva en el peronismo. Ambos pensaban encontrarse a hablar sobre la carrera presidencial de Reutemann en el hotel Plaza Francia, donde éste se aloja. «No vengas que esto está lleno de movileros», le advirtió el ex corredor de autos a Marín. Una vez rumbo a la Casa Rosada, ambos volvieron a comunicarse: «Carlos, vos fuiste puesto en un lugar por la sociedad en el que nadie tiene derecho a apretarte. Ni Duhalde ni (Carlos) Menem ni yo. Las elecciones son el 24 de noviembre, así que tenés todavía un mes o un mes y medio para pensar. Levantá el caballo, que se desgasten los otros. Vos anunciá tu candidatura cuando te sientas verdaderamente seguro de lo que estás haciendo», recomendó Marín. Los mismos conceptos se repitieron por la tarde, durante una reunión de una hora y media que los dos mandatarios mantuvieron en el hotel Obelisco Center, donde se aloja el pampeano, quien, al parecer, lamentó la resolución: «Me da pena lo que hacés, por el costo que tiene para la Argentina. Me hubiera gustado acompañarte en el lugar que fuera».

Al parecer los consejos de Marín para que mantenga su autonomía terminaron de convencer a Reutemann, como verificó al rato Duhalde. Sobre el encuentro que mantuvieron a solas (un pasaje tuvo como testigo a José Pampuro, secretario del área presidencial y uno de los principales interlocutores del gobierno con el santafesino) hay versiones encontradas. Los duhaldistas afirman que fue amable, que Reutemann apenas reiteró ante el Presidente lo que ya le había adelantado unos días antes, durante la comida con Vicente Fox, el presidente de México. Pero otro relato del encuentro, muy confiable, habla de un cruce más ácido. «¿Cuándo pensás definirte? Tenés a muchos de nosotros esperando», habría urgido el Presidente, para que Reutemann reaccionara mal: «Eso lo voy a decidir yo; no me podés tratar como un intendente del conurbano. Yo no puedo asociarme a ustedes, porque si no quedo cogobernando de aquí a fin de año. No voy a ser candidato». El Presidente reaccionó mal: «No podés hacer eso. Hay que tener responsabilidad. Revisá esa decisión», reclamó, desencajado.

Se haya producido o no este cruce -Duhalde quedó tan enardecido que pareció confirmar la existencia del choque-, lo cierto es que Reutemann dio ante sus íntimos, más tarde, razones muy duras para explicar su negativa. Algunas de las afirmaciones formuladas en esas confesiones:

• «No quiero ser el candidato de Duhalde, pero los bonaerenses presionan, son difíciles.

Quieren que sea el verdugo de (Carlos) Menem y a mí lo único que me interesa es competir. Además piden garantías para la provincia de Buenos Aires, plata, lo de siempre.»

• «Hay cosas que no puedo contar, que seguramente nunca contaré, que no me gustaron.» (Frase que hizo pública también por la televisión.)

• «Los del Norte me quieren también poner el vice. Juan Carlos Romero. Está bien. Pero el vice, si hay fórmula, lo voy a poner yo.»

• «La limitación de la candidatura de Menem y de (Elisa) Carrió es que dividen al país. Yo creo que puedo sumar, ser una síntesis, ir por el medio. Aunque una vez, en una carrera, por pasar a dos autos por el medio casi me mato.»

• «Los del gobierno te aprietan mal. ¿Qué es esto de (Miguel) Toma en la SIDE? ¿Es (José Luis) Manzano? Si es así, es todo para la maldad, para hacer operaciones sucias. Yo no entro en esa.»

• «Toda la operación de los medios apretándome para la candidatura, diciendo que pongo condiciones, etc., me la montaron desde el gobierno. Ya lo tengo probado.»

Reutemann no será candidato. Por lo menos de Duhalde. Y el Presidente debe rápidamente tomar una decisión política: si seguirá buscando a alguien a través del cual participar en la interna o si, en cambio, buscará mostrarse prescindente y abroquelarse en su feudo bonaerense. Anoche se comenzaban a producir movimientos para llenar el vacío que dejó el santafesino, que en la residencia de Lomas de Zamora toman por definitivo. «Podríamos ir con (José Manuel) De la Sota, pero tal vez juntemos dos desgracias», opinó un colaborador inmediato del Presidente. A última hora, desde la pantalla de TV, Felipe Solá anunció que no será candidato presidencial: le contestó a Duhalde en público lo que éste le había sugerido en privado (por la mañana, sin embargo, había imaginado por un instante una carrera más ambiciosa que la de gobernador). Puerta también retomó su sueño presidencial, Adolfo Rodríguez Saá busca un socio en Alberto Balestrini, el intendente de La Matanza y hasta el mismo Macri revisaba anoche su carrera en la tediosa noche brasiliense. Más sigiloso, Menem envió a un operador (Eduardo Bauzá) a dialogar con Marín. El riojano es quien más se beneficiaría con el paso al costado de Reutemann (algo terrible para Duhalde). Pero, curiosamente, es el que menos se confió de que fuera una resolución definitiva.

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