11 de junio 2002 - 00:00

Duhaldismo y menemismo se unen para anular el juicio a la Corte

El duhaldismo pidió ayuda a los seguidores de Carlos Menem en el Congreso para voltear el juicio político a la Corte Suprema en el recinto de Diputados, a pesar de que la bancada que conduce Humberto Roggero todavía no definió cuándo se discutirá finalmente la cuestión a puertas cerradas. Hasta ahora, sólo hubo postergaciones destinadas a evitar una pelea interna de proporciones.

Eduardo Camaño mantuvo la semana pasada una reunión reservada con delegados del peronismo de Anillaco y sus aliados en el bloque PJ, entre ellos, el riojano Ricardo Quintela y el cordobés Oscar González. En la presidencia de la Cámara baja, el dueño de casa sondeó a las visitas sobre la posibilidad de bajar la discusión de la embestida contra el máximo tribunal al plenario del cuerpo en las próximas semanas. Así cumplirían con una de las inquietudes de los integrantes de la cúpula del Poder Judicial, quienes se sienten condicionados a la hora de pronunciarse acerca de decretos del Ejecutivo.

Palabras más, palabras menos, el principal delegado de Eduardo Duhalde en la Cámara baja adelantó a Quintela, González y compañía que los peronistas de Buenos Aires se pronunciarían en contra del proceso que llevaron adelante el kirchneriano Sergio Acevedo y el tucumano Ricardo Falú, con aliento del ARI de Elisa Carrió.

Camaño
habló en estos términos, no obstante que varios allegados al cacique de Lomas de Zamora, como José María Díaz Bancalari, preferirían abstenerse, después de haber jugado muy fuerte contra los nueve ministros al comienzo de la gestión del presidente designado. En aquel momento, el mismo Duhalde había denunciado una presunta extorsión de Julio Nazareno y los demás ministros, cuando sentenciaron la inconstitucionalidad del «corralito» financiero el 1 de febrero.

•Congelamiento

Otros bonaerenses se inclinarían, por caso el hombre fuerte de la comarca de Almirante Brown, Jorge Villaverde, por congelar cualquier definición más allá de las fronteras de la Comisión de Juicio Político, que gerencia un diputado absolutamente leal a Néstor Kirchner y, en consecuencia -a ojos de Camaño-, casi un conspirador contra la estabilidad de Duhalde y compañía hasta diciembre de 2003.

•Votos seguros

Con una treintena de votos asegurada, el subloque que animan menemistas (Quintela, Alejandra Oviedo, Martha Alarcia, Lelia Chaya y Adrián Menem), ex Frente Federal (el salteño Enrique Tanoni y el puntano José Mirábile) y los denominados sin techo que militan en distritos no gobernados por el PJ (el sanjuanino Jorge Escobar, el entrerriano Hugo Cettour y el rionegrino Carlos Larreguy, entre otros) puede aportar otro tanto.

Saben que 80 votos resultarían suficientes para desarmar la ofensiva anti-Corte que necesita sumar 2/3 de los presentes. Con lleno total de 257 -caso improbable-, serían 171 votos positivos para pasar la acusación al Senado y 87 para mandarla a vía muerta, el oficialismo sólo tiene que asegurarse el aval del Interbloque Federal de partidos provinciales que encabeza el demócrata progresista.

Este núcleo -cercano a la veintena y donde conviven simpatizantes de
Luis Patti, Antonio Bussi y Jorge Sobisch- se opone a un ajusticiamiento generalizado del máximo tribunal, tal cual promueven Acevedo, Falú y Carrió. En cambio, sostienen que lo más sensato sería analizar con detenimiento la actuación de cada uno de los ministros. Un criterio similar sostienen los pocos cavallistas que se mantuvieron en las filas de Acción por la República, liderados por José Luis Fernández Valoni.

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