29 de mayo 2003 - 00:00

Duro Brinzoni al irse: "Vuelve intriga política a los cuarteles"

«La intriga cuartelera hacia la política fue erradicada de la vida argentina. La intriga política sobre los cuarteles es tan riesgosa como la anterior y parece regresar después de 20 años.» La oscura predicción fue una de las duras frases que el removido jefe del Ejército teniente general Ricardo Brinzoni eligió ayer para su discurso de despedida. El militar, que refirmó el apego castrense a la Constitución, se quejó abiertamente por la «inexplicada» decisión de Néstor Kirchner de desencadenar el pase a retiro de decenas de altos oficiales de las tres armas, un gesto de «renovación» -según explicó el gobierno- que nadie ha logrado entender. La movida del Presidente implica un desgaste prematuro para el flamante ministro de Defensa, José Pampuro, quien es visto ahora como un mero asistente, como en los tiempos en que servía a Eduardo Duhalde.

Duro Brinzoni al irse: Vuelve intriga política a los cuarteles
Mientras la Armada definió su cadena de mandos, en el Ejército seguían anoche esperando completar su distribución y aprobación. «Si esto dependiera de José Pampuro -se decía ayer en el Ministerio de Defensa-, ya estaría aprobado.» Pero la aprobación depende del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, que es Néstor Kirchner, un hombre que quiere monitorear todo lo que sucede en su gestión sin darle parte a su gabinete.

Tanto celo no pudo impedir la muy dura crítica del jefe saliente del Ejército, teniente general Ricardo Brinzoni, en su despedida en el Regimiento 1 de Infantería Patricios. La demora era atribuida a la dependencia del parecer presidencial que se afronta en Ejército ante los vetos impuestos desde la Casa Rosada.

«La intriga cuartelera hacia la política fue erradicada de la vida argentina. La intriga política sobre los cuarteles es tan riesgosa como la anterior y parece regresar después de 20 años.»
El tono tranquilo y pausado del mensaje leído por Brinzoni no les quitó gravedad a sus palabras, ni que lo estaba haciendo ante el propio Pampuro, ministro de Defensa designado por el nuevo gobierno, quien, fue evidente, no se sintió destinatario de esas palabras.

• Aplausos

Ante el regimiento de los Patricios de Palermo, escolta y seguridad del jefe del Estado Mayor del Ejército, colmado como pocas veces se ha visto, Brinzoni, acompañado por el jefe del Estado Mayor Conjunto -Juan Carlos Mugnolo será reemplazado mañana por un hombre de la Fuerza Aérea, el brigadier mayor Jorge Chevallier-y por sus pares de la Armada y Fuerza Aérea, se despidió.

Estaba quien asumiría la jefatura del Ejército unas horas después: el general Roberto Bendini, quien, subordinado a la pirámide jerárquica, estaba alineado en una fila junto a otros generales de brigada, detrás de los más antiguos de división, que son los que se van. El ahora ex ministro José Horacio Jaunarena tuvo su lugar en el palco, que escuchó de Brinzoni que le dolía la despedida, «no por lo personal sino por las circunstancias inexplicadas que la enmarcan», afirmó. Al terminar Brinzoni de leer su mensaje, los aplausos -hecho inusual entre los uniformadosfueron prolongados, en expresa manifestación de aprobación.

Cuando concluyó el desfile y comenzaron los saludos, nadie atinaba a explicarse el porqué de la purga que se lleva puesta a la mayor parte del generalato, a 14 integrantes del almirantazgo y a la cúpula de los aviadores.

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