Piqueteros y partidos de izquierda se movilizaron ayer para
celebrar el Día del Trabajador, oportunidad que dedicaron
para criticar al gobierno y a la CGT oficialista.
Sólo Raúl Castells -que en un gesto clásico montó su propio show en Lanús- gambeteó ayer compartir palco y acto con el resto de los sectores de la izquierda criolla para recordar el Día del Trabajador, en una crítica cerrada contra el gobierno de Néstor Kirchner. Pese a que el feriado vació la Ciudad, los activistas entorpecieron el poco tránsito que hubo en Capital.
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Enfocado en otros dos mitines -el del viernes en Gualeguaychú y la «plaza del sí» programada para el 25 de Mayo-, el oficialismo les cedió ayer el protagonismo a los piqueteros «duros», la CTA más crítica y a los partidos de izquierda en la celebración por el 1 de Mayo.
Hasta la CGT se corrió del centro de la escena y dejó que la izquierda, con la excepción del MIJD de Castells, copase ayer las calles porteñas, se concentrase frente al Congreso nacional, en plaza Lorea -lugar mítico para el anarquismo local- y luego en Plaza de Mayo. Una concesión del peronismo. Los «duros», tratando de esconder los matices y las diferencias que los separan, buscaron enfocar como enemigos comunes a Kirchner y a la CGT de Hugo Moyano. Hubo, en cambio, disidencias sobre las críticas a la CTA del estatal Víctor De Gennaro.
Participantes
Sirve detenerse sobre este punto: de la convocatoria de ayer -que logró llevar al centro a no más de 8 mil activistasparticiparon el PC y el UTL, brazo piquetero del comunismo vernáculo, que integran la CTA y son aliados de De Gennaro dentro de la central gremial, sobre todo desde que este dirigente se distanció de Kirchner.
Ayer, los «ultras» como el PO y el MST castigaron por igual a la CGT y a la CTA, lo que generó la reacción del PC y otros sectores movilizados a Plaza de Mayo.
Es una historia más compleja: desde hace dos años, a los tumbos, la izquierda quiere reunir en un mismo frente sindical a todas las expresiones partidarias que lograron cuotas de poder en distintos rubros gremiales.
De esa intención surgió el Movimiento Intersindical Clasista (MIC), que ayer tuvo su propio acto en plaza Lorea, como previa del acto en Plaza de Mayo. ¿La diferencia?: allí, hubo oradores y un perfil marcadamente político y gremial.
Dentro de ese espacio, que imaginan como una tercera vía entre la CGT y la CTA -visión que también genera ruidos entre los que comparten el MIC-, confluyen los sectores de subterráneos revelados contra la UTA, petroleros de Las Heras y ferroviarios, entre otros grupos.
En el encuentro frente a la Casa Rosada, en tanto, se plegaron grupos piqueteros y estudiantes, lo que permitió a la organización mostrar una convocatoriaque osciló entre 8 y 25 mil personas, según la fuente que difundió el número de asistentes.
«Rompamos el techo salarial» fue la principal consigna que apoyaron sobre la denuncia de que «la mitad de los 14.127.000 trabajadores gana menos de 600 pesos» con una «disparidad de hasta 100% entre los que están en blanco y los que están en negro».
La crítica a la CGT se orientó-a que las paritarias «sólo benefician a la aristocracia obrera» y «sólo alcanzan a unos 2,4 millones de trabajadores privados. Eso significa 40% de los asalariados en blanco y tan sólo 22% del total- de los empleados también privados».
Entre las organizaciones que participaron de la marcha estuvieron el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), el Partido Obrero (PO), el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), el Partido Comunista (PC) y el Partido Comunista Revolucionario (PCR), entre otros.
En tanto, los piqueteros estuvieron representados por el Polo Obrero (PO), el Movimiento Sin Trabajo Teresa Vive (MST), la Corriente Clasista y Combativa (CCC), la Coordinadora de Unidades Barriales (CUBA) y el MTD Aníbal Verón, además de otras corrientes.
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