28 de septiembre 2001 - 00:00

EE.UU., más estricto con seguridad aérea

Washington (Bloomberg, Reuters y ANSA) - El presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, anunció ayer una serie de medidas más estrictas para fortalecer la seguridad aérea y un plan de modernización de aviones por un monto de 500 millones de dólares.

Entre las iniciativas, se destaca el refuerzo de las puertas de las cabinas de mando de los aviones, la modificación de los sistemas de vuelo y la presencia de agentes federales armados a bordo de los vuelos nacionales, además del anuncio de que el gobierno federal se haga cargo de la seguridad en los aeropuertos.

Bush hizo estas declaraciones en un acto celebrado en el aeropuerto O' Hare de Chicago -uno de los de mayor tráfico en el mundo-, donde convocó a volar a los estadounidenses, en un intento por superar una de las peores crisis de la aviación comercial de los Estados Unidos, desatada tras los ataques del 11 de setiembre pasado contra Washington y Nueva York.

«No debemos renunciar a nuestra libertad de viajar. Debemos defendernos del terror»,
afirmó Bush ante los trabajadores de compañías aéreas y añadió que uno de los principales retos de su gobierno es «restablecer la confianza de los estadounidenses en la industria de la aviación».

La crisis obligó a las líneas aéreas estadounidenses a despedir a más 100.000 trabajadores. La última serie de despidos fue anunciada el miércoles por Delta Airlines, la tercera línea aérea de los Estados Unidos, que cancelará los contratos de al menos 13.000 empleados.

Pilotos

Por su parte, los sindicatos de pilotos de los Estados Unidos solicitaron una reforma de las normativas de seguridad para que se les permita llevar armas con las que disparar contra intrusos en la cabina de mando. Al respecto, el director general y jefe de la dirección de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), Pierre Jeanniot, aseguró que se trata de una opción que habrá que «examinar con precaución».

La medida de llevar a la órbita del gobierno federal la seguridad en los aeropuertos se trata de un antiguo anhelo del Congreso, que desde hace tiempo venía reclamando esta iniciativa. Según el comunicado emitido desde la Casa Blanca, personal de vigilancia uniformado supervisará los detectores de metales en los aeropuertos. «El presidente ayudará a asegurar que cada aeropuerto tenga una fuerte presencia de seguridad pidiéndoles a los gobernadores de los 50 estados que convoquen a la Guardia Nacional para aumentar el personal de seguridad en cada aeropuerto comercial de toda la nación», informó la Casa Blanca.

En las cabinas también serán modificados los comandos de los trasponer (los dispositivos que envían a los controles los datos del vuelo) para impedir que puedan ser desactivados manualmente y serán instaladas cámaras de video.

El fondo sería establecido el 1 de octubre, y según se estima el gobierno tardará de cuatro a seis meses para poner en práctica las nuevas medidas de seguridad.


En tanto, Bush les pedirá a los gobernadores que convoquen a la Guardia Nacional de sus estados para que colabore en la vigilancia en los aeropuertos.

Volver a volar

«Los Estados Unidos deben volver a volar. Deben volver a su vida normal. Los terroristas quieren crear una atmósfera de miedo y debemos demostrar que se han equivocado», recalcó el mandatario.

Bush habló ante una multitud de empleados de compañías aéreas, en su mayoría pilotos y azafatas, mientras de fondo se podían observar dos aviones, uno de American Airlines y otro de United Airlines, estacionados frente a frente.

«Vean por un lado la palabra American, del otro, la palabra United. El mensaje es claro. Los Estados Unidos están unidos en su respuesta al terrorismo», observó. Los cuatro aviones secuestrados usados por los terroristas para cometer los atentados pertenecían a American y a United.

Para intentar demostrar que el desafío de la seguridad aérea no está limitada a la palabras, Bush pidió al secretario de Transportes,
Norman Mineta, viajar desde Washington a Chicago con un vuelo de línea y en clase económica.

También el ex presidente
George Bush padre quiso dar ayer su contribución a la «operación confianza», al embarcarse en el aeropuerto de Boston (de donde salieron dos de los aviones secuestrados) en un vuelo hacia Texas.

El ex presidente, acompañado por agentes del servicio secreto, afirmó tener «la máxima confianza» en la seguridad aérea. Sin embargo, un portavoz de la Conferencia de Alcaldes Estadounidenses, que se desarrolla en Chicago, manifestó que los jefes comunales consideraron las medidas «insuficientes» para dar tranquilidad a los estadounidenses.

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