EE.UU., más estricto con seguridad aérea
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«No debemos renunciar a nuestra libertad de viajar. Debemos defendernos del terror», afirmó Bush ante los trabajadores de compañías aéreas y añadió que uno de los principales retos de su gobierno es «restablecer la confianza de los estadounidenses en la industria de la aviación».
Pilotos
En las cabinas también serán modificados los comandos de los trasponer (los dispositivos que envían a los controles los datos del vuelo) para impedir que puedan ser desactivados manualmente y serán instaladas cámaras de video.
El fondo sería establecido el 1 de octubre, y según se estima el gobierno tardará de cuatro a seis meses para poner en práctica las nuevas medidas de seguridad.
En tanto, Bush les pedirá a los gobernadores que convoquen a la Guardia Nacional de sus estados para que colabore en la vigilancia en los aeropuertos.
Volver a volar
«Los Estados Unidos deben volver a volar. Deben volver a su vida normal. Los terroristas quieren crear una atmósfera de miedo y debemos demostrar que se han equivocado», recalcó el mandatario.
Bush habló ante una multitud de empleados de compañías aéreas, en su mayoría pilotos y azafatas, mientras de fondo se podían observar dos aviones, uno de American Airlines y otro de United Airlines, estacionados frente a frente.
«Vean por un lado la palabra American, del otro, la palabra United. El mensaje es claro. Los Estados Unidos están unidos en su respuesta al terrorismo», observó. Los cuatro aviones secuestrados usados por los terroristas para cometer los atentados pertenecían a American y a United.
Para intentar demostrar que el desafío de la seguridad aérea no está limitada a la palabras, Bush pidió al secretario de Transportes, Norman Mineta, viajar desde Washington a Chicago con un vuelo de línea y en clase económica.
También el ex presidente George Bush padre quiso dar ayer su contribución a la «operación confianza», al embarcarse en el aeropuerto de Boston (de donde salieron dos de los aviones secuestrados) en un vuelo hacia Texas.
El ex presidente, acompañado por agentes del servicio secreto, afirmó tener «la máxima confianza» en la seguridad aérea. Sin embargo, un portavoz de la Conferencia de Alcaldes Estadounidenses, que se desarrolla en Chicago, manifestó que los jefes comunales consideraron las medidas «insuficientes» para dar tranquilidad a los estadounidenses.




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