El surtido equipo de campaña del oficialista Daniel Filmus planifica por estas horas cómo será el arribo del Presidente a la latitud sur, pero de la Ciudad de Buenos Aires. Es que Néstor Kirchner estará el sábado en un acto del candidato a jefe de Gobierno porteño, como también estuvo el Presidente en ocasión de la campaña de Rafael Bielsa, en 2005, cuando el ex canciller logró el tercer puesto en la grilla electoral para asumir una banca en el Congreso.
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Pero no es esa posición la que preocupa a los kirchneristas al abordar los detalles del acto en cuestión, sino la que tendrá el Presidente en la barriada de Villa Lugano, un lugar «simbólico» para el peronismo que disputa votos y donde el oficialismo cree ser fuerte en los sectores más carenciados.
Es decir, el kirchnerismo se juega a que (como no ocurrió en 2005) la figura del Presidente le sume a la fórmula Filmus-Carlos Heller lo que le falta para superar hoy en intención de votos a Jorge Telerman. Considera que en esa zona porteña no junta rechazos y que, en todo caso, las adhesiones al mandatario siguen altas en la Ciudad de Buenos Aires.
Pero los organizadores venían planificando una caravana con el Presidente y el candidato local estrechando manos, dando besos a los niños y acariciando ancianos. Una foto lujosa hoy tras el efecto Alicia Kirchner, que les hace suponer que sin desmedida agresión, apenas un opositor que se manifieste dispuesto al lanzamiento de un huevo puede enlutarle la fiesta.
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Por eso ayer se buscaba en Lugano una plaza o una calle para montar un escenario al cual llegaría Filmus, en caravana desde otros barrios, para acoplarse a Kirchner, detalles que se terminarán de definir mañana.
Sin embargo, los «cuidados» del oficialismo parten desde antes aún del suceso sufrido por la hermana del Presidente. De eso se queja el propio Filmus ante los suyos, ya que el ministro hace las veces de su propio jefe de campaña, puesto que ocupa con asesores de su ministerio y profesionales de las artes mediáticas.
Reprocha Filmus que en cada salida por barrios, armados de mesas callejeras o actos al aire libre, se topa con los militantes de siempre, legisladores y aliados, y poco con la gente, cuando la intención de la campaña sería, precisamente, difundir su imagen y sus bondades. Cree que tanto esmero por mantenerlo lejos de posibles situaciones adversas -inclusive porque frecuentemente suceden encuentros con grupos militantes que salen de gira barrial para alentar votos a Mauricio Macri y a Jorge Telerman- lo termina privando de contactarse con quienes no lo conocen, los vecinos.
Con esa inquietud, el candidatoministro llegó el fin de semana de la salida de campaña también por Lugano y pidió atención a esas situaciones para el próximo fin de semana, en el tramo final de la campaña hacia el cuarto oscuro del 3 de junio.
Esa advertencia, cuando se está armando el acto junto al Presidente, despertó algunas dudas entre los kirchneristas. Consideran que si la puesta en escena resulta en más llegada del candidato con los votantes y remata Kirchner en el estrado barrial, podrían sumar chances para la competencia electoral.
De otro modo, creen que cualquier falla en la planificación, ya no de seguridad, sino de «efecto buscado», podría desvanecer las intenciones de conquistar nuevas voluntades.
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