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29 de diciembre 2006 - 00:00

El año en que EE.UU. resignó liderazgo

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George W. Bush
Durante 2006, los EE.UU. mostraron fortaleza en lo económico y debilidad en el rol de líder mundial. La economía creció 3,5%, una tasa levemente superior a la de 2005. Ni el precio del petróleo, que durante el año llegó a superar los 70 dólares, ni la desaceleración del mercado inmobiliario afectaron la marcha de la economía norteamericana, que sigue determinando el ritmo del crecimiento mundial junto con China. Pero la violencia en Irak generó una situación política de similares consecuencias a la de Vietnam, al mostrar que el poderío militar de la primera potencia del mundo puede ser derrotado. Este conflicto fue la causa principal por la cual los republicanos tuvieron una dura derrota en las elecciones legislativas de noviembre, perdiendo la mayoría en gobernadores y el control de ambas cámaras. Este cambio político no implica necesariamente uno giro ideológico. Si bien es cierto que aumentó el rechazo a la aplicación de la pena de muerte, los sondeos para la elección presidencial de 2008 muestran que Rudolf Giuliani es más popular que Hillary Clinton y los valores religiosos siguen teniendo un papel importante, mientras que la amenaza terrorista sigue vigente para la mayor parte de la sociedad. La construcción del muro con México confirmó, por un lado, la importancia que se adjudica a la inmigración ilegal, pero también la significación que ha alcanzado el fenómeno hispano.

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En Europa, la zona del euro tuvo mejor crecimiento que el esperado, pero en lo político la UE mostró que se ha frenado y Rusia creció como amenaza estratégica. Los países de la zona del euro crecieron 2,5%, duplicando lo hecho en 2005 y por encima de las expectativas. Pero las reformas necesarias se siguen demorando, como lo muestran las dificultades del gobierno de Angela Merkel en Alemania. En lo político, no pudo retomarse el tema de la Constitución de la UE, frenada por los referendos de Francia y Holanda en los últimos meses de 2004.

La UE tuvo dificultades para desarrollar una política exterior común, y el ingreso de Turquía la divide entre una posición flexible liderada por Gran Bretaña y otra más dura representada por Alemania y Francia. La cuestión energética, por un lado, hizo emerger temor a la influencia de Rusia a través del gas, pero también despertó tendencias nacionalistas dentro de los mismos países de la UE. La inmigración ilegal, la convivencia con los trece millones de musulmanes que viven en el continente y la amenaza terrorista fueron problemas crecientes durante 2006. El continente no asumió una tendencia políticoideológica definida, ya que en algunos casos ganaron elecciones fuerzas de centroizquierda (Italia), y en otros de centroderecha (Polonia).

En Asia, China ratificó su liderazgo económico y su rol político, Japón acentuó el giro hacia el nacionalismo y la India logró que Washington la convalide como potencia nuclear.

  • Búsqueda

  • La economía china creció 10%, poniendo en evidencia que no le resulta fácil moderar el crecimiento y confirmando que después de EE.UU. es la economía que más influye en el mundo. La búsqueda de su rol como potencia asiática se puso en evidencia en el esfuerzo por mantener abiertas las negociaciones con Corea del Norte y el reclamo de soberanía sobre Taiwán.

    Japón creció 2,8%, consolidando la recuperación económica que interrumpe casi dos décadas de estancamiento.El nuevo primer ministro electo en setiembre,Shinzo Abe, acentúa el compromiso con la libre empresa y el nacionalismo político, profundizando la alianza con EE.UU., asumiendo un rol más autónomo en el campo militar y buscando poner límites al liderazgo chino.

    La India, por su parte, creció 8,3%, consolidando su rol como tercera economía del Asia y logrando el acuerdo con Washington que la convalida como potencia nuclear.

    La situación en Medio Oriente se deterioró, con el fantasma de una gran guerra civil regional, pero una economía en crecimiento por el aumento del precio del petróleo. Se superpusieron así el conflicto entre EE.UU. y sus aliados -Arabia Saudita, Jordania, Israel, el gobierno iraquí- contra Irán y Siria y sus aliados, como Hizbollah, con el conflicto entre chiitas y sunitas.

    La incursión israelí en territorio libanés y la capacidad demostrada por Hizbollah pusieron en evidencia las limitaciones del poder militar de Israel en la región. Pero el deterioro de la seguridad y el aumento de la inestabilidad no impidieron un fuerte crecimiento económico en la región -próximo a 5% en promedio- generado por la combinación de la expansión de la economía mundial con los altos precios de petróleo, situación que nunca se había dado, cuando las recesiones eran la consecuencia económica del aumento del crudo.

    En Africa y en América latina, el crecimiento ha sido positivo, y en ambos casos, la influencia china ha emergido como una nueva realidad. América latina, por su parte, creció 4,8% -para la CEPAL, fue 5,3%-, siendo el cuarto año consecutivo de crecimiento, pero a la vez la región del mundo emergente que menos ha crecido y donde se registra la mayor desigualdad social.

    Las diez elecciones presidenciales que han tenido lugar en 2006 -donde votó 80% de la población de la región- dejó un cuadro político diverso, con una línea próxima a EE.UU. integrada por México, Colombia, Perú y Centroamérica, otra crítica liderada por Venezuela y Cuba que suma a Bolivia y Ecuador y, en menor medida, Nicaragua, y una intermedia o moderada, encabezada por Brasil y seguida por Chile y Uruguay, con la Argentina buscando un punto de equilibrio entre Hugo Chávez y Lula da Silva.

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