El fiscal de la causa AMIA acusa a la Presidente y a Timerman de encubrir la participación de Irán en el atentado
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Según las evidencias presentadas por el fiscal Nisman se "demuestra que el plan dirigido a borrar a Irán del caso AMIA, desincriminando a los exfuncionarios iraníes acusados, tuvo su origen en la previa decisión de la Sra. Presidente de acercarse geopolíticamente a la República Islámica de Irán y restablecer relaciones comerciales plenas de estado a estado para aliviar la severa crisis energética argentina, mediante un intercambio de 'petróleo por granos'. Este acercamiento, que en sí mismo nada tiene de ilegal y está fuera de cuestionamiento, fue considerado inviable mientras subsistiera la acusación efectuada por la justicia argentina en la causa AMIA contra los ex jerarcas del régimen iraní. Entonces, para despejar el obstáculo, y he aquí lo delictivo, la Sra. Presidente ordenó desviar la investigación, abandonó años de un legítimo reclamo de justicia y buscó librar de toda sospecha a los imputados iraníes, contradiciendo su probada vinculación con el atentado. Decidió fabricar "la inocencia de Irán".
"Las pruebas colectadas permitieron afirmar, sin margen de duda, que -al menos, para llevar adelante este plan delictivo- el gobierno puso en marcha un canal de comunicación paralelo entre Argentina e Irán a fin de transmitir e instrumentar las ordenes emitidas por la Presidente y, de ese modo, alcanzar los objetivos ilícitos. Este canal clandestino, que operó como una diplomacia paralela, estuvo integrado por funcionarios, ex funcionarios y otros sujetos, que ninguna vinculación guardaban con la función diplomática, pero que estaban estrechamente ligados al centro del poder de donde emanan las decisiones más trascendentales de la política argentina", añade. Y continúa: "La calidad delictiva del encubrimiento necesitó contar con estos canales paralelos, no oficiales, como vías concretas, eficientes y confiables para avanzar con la impunidad de los acusados iraníes. La actividad de estos canales configuró, sin más, una diplomacia paralela de facto, que desde las sombras permitió llevar adelante el plan criminal, por expresas directivas y órdenes de la Sra. Presidente".
Asimismo, Nisman sostiene que el gobierno "instaló y se valió de una diplomacia paraestatal, integrada -cuanto menos- por personal de la Secretaría de Inteligencia, por el Diputado Nacional Andrés Larroque, por los dirigentes Luis D'Elía y Fernando Esteche y por el referente comunitario y nexo local del régimen iraní, Jorge "Yussuf" Khalil". "Estos canales paraestatales transmitieron continuamente mensajes que partían de Cristina Fernández, pasaban por Andrés Larroque y/o por personal de la Secretaría de Inteligencia, luego por Luis D´Elía, para llegar inmediatamente a Jorge "Yussuf" Khalil, y de allí eran enviados a las autoridades persas, tanto al Encargado de Negocios en Buenos Aires como a altos funcionarios de Teherán. Y cada paso del plan, cada mensaje presidencial y cada avance, fue consultado y comunicado detallada y minuciosamente al prófugo Mohsen Rabbani, ex Agregado Cultural de la Embajada de Irán en Argentina para la época del atentado y cuyo poder decisorio, tanto en la comunidad iraní local como dentro del régimen, se ha mantenido incólumne hasta la fecha. Es decir, más allá de los intermediarios puestos por ambos estados, los encargados que idearon y llevaron adelante este plan criminal, terminaron acordando sus ilícitos objetivos no solo con el estado que protege al terrorismo sino con el principal acusado terrorista, Mohsen Rabbani".
Para el fiscal, Cristina negoció con Mohsen Rabbani, quien según Nisman además de estar al tanto de las tratativas las evaluaba, "la compra de petróleo, la venta de granos y la mismísima impunidad".
Y sostiene que en la "maniobra criminal", personal de Inteligencia "manipuló pruebas, personas y participó activamente en la fabricación de la hipótesis falsa para desviar ilegalmente el curso de la causa judicial, desincriminar a los acusados iraníes y -al mismo tiempo- acusar falsamente a terceros inocentes, atribuyéndoles con pruebas fraguadas la responsabilidad por el atentado".
"A pesar de lo manifiestamente ilegal de estas acciones, el personal implicado jamás se preocupó por ocultar su identidad y/o su proceder, lo que demostró que estaba actuando por orden presidencial. Este personal proveyó información secreta y reservada a agentes iraníes, y siguiendo las directivas presidenciales, abrió las puertas de las estructuras del estado para que los representantes locales de Teherán pudieran utilizar resortes y contactos en su favor. La prueba reunida reveló que, producto de las negociaciones entabladas secretamente y de esta alianza forjada sobre 85 muertes que se decidió quedaran impunes, se comenzó a dar una relación de apoyo y protección del gobierno a los referentes del régimen iraní en Argentina", sostiene.
Nisman consideró que en el Gobierno evaluaron que existía "otra situación mundial", por lo que decidieron acusar a una "conexión de fachos locales u a otros responsables inventados, solo para reemplazar a los imputados iraníes" quienes "se encuentran seriamente comprometidos por las pruebas judiciales".
"Antes de que el Memorando de Entendimiento estuviera firmado, ya se había acordado de qué manera la República Argentina desinvolucraría a los acusados iraníes y garantizaría su impunidad. Alguien iba a salir con la cara manchada y no era precisamente Irán. Esta hipótesis fraudulenta se articuló a través de la ya descripta diplomacia paralela conformada por canales clandestinos de comunicación y negociación entre las autoridades argentinas e iraníes", sostuvo el funcionario judicial.
El inicio de operación, de la cual el fiscal dice tener escuchas que la prueban, se dio durante la reunión secreta mantenida en enero de 2011 entre los cancilleres de Irán y Argentina en la ciudad siria de Alepo, ocasión en la que el Ministro Timerman transmitió a Irán - en la persona del Canciller Salehi -la decisión del gobierno argentino de abandonar el reclamo de justicia en la causa AMIA". Y afirma que pudo darse, en parte, debido a la muerte de Néstor Kirchner, quien se oponía a la impunidad.
"Cuando la impunidad había sido decidida, cuando la pista falsa ya estaba siendo elaborada, cuando la diplomacia paralela estaba operando plenamente, recién ahí, en enero de 2013, se firmó el Memorando de Entendimiento, uno de los medios elegidos para instrumentar el plan criminal. Este memorando fue ideado para brindar impunidad a los acusados iraníes y no, como falsa y continuamente lo afirmaron la Presidente y su Canciller, para favorecer la cooperación judicial en la causa AMIA. Hoy se sabe, por la prueba obtenida y aportada también por funcionarios del Estado argentino, que dicho Memorando de Entendimiento no fue, en realidad, el inicio sino la culminación de una maniobra criminal que ya llevaba más de dos años de ejecución. Este instrumento fue apenas una parte de un plan mucho más amplio y complejo para liberar a los acusados y fabricar la inocencia de Irán", remata.




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