A horas de votarse la polémica reforma del Consejo de la Magistratura, que le dará más poder al Ejecutivo en la designación y en el desplazamiento de jueces, el gobierno busca retener los votos que le permitirán contar con esa ley, que se tratará el miércoles. Hoy, rompiendo una tradición que dice que el diputado no trabaja en lunes, ha llamado a los que le responden al kirchnerismo para un encierro en el Palacio del Congreso. Recibirán charlas de adoctrinamiento sobre la legalidad del proyecto para disipar el miedo de algunos a votar una ley que podría ser inconstitucional y que encima agrede a jueces que el día de mañana -cuando el péndulo esté del otro lado- pueden tomar represalias sobre los políticos. Por la noche, los llevarán en ómnibus a la sede del PJ en la porteña calle Matheu y les propinarán asado y empanadas hasta que la madrugada los sorprenda, una forma de precipitar una camaradería que tiene que durar hasta el miércoles, cuando se trate la polémica ley. El oficialismo dice que tiene los 129 votos para aprobarla, pero tanto afán por aislar a la propia tropa despierta alguna duda.
Además de la importancia institucional que implica el tratamiento de la reforma del consejo, la sesión del miércoles definirá el desembarco de varios ex duhaldistas en el bloque del Frente para la Victoria, y el destierro de algunos oficialistas, como el neuquino También en duda está el voto de Eduardo Arnold, kirchnerista rebelde de Santa Cruz.
La conducción kirchnerista de Diputados quiere barrer todas las dudas en torno a una posible catarata de demandas de inconstitucionalidad una vez que el proyecto se convierta en ley. Por eso en el cónclave de hoy, sus legisladores abogados tendrán un rol determinante. Tanto
De acuerdo con el texto del artículo 2 del proyecto de ley que ya fue sancionada en el Senado,
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