ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

13 de marzo 2026 - 10:24

El Gobierno cerró filas en torno a Manuel Adorni y busca dar vuelta la página

Tras varios días de cuestionamientos por el viaje de su esposa en la comitiva presidencial, el Gobierno activó la protección del jefe de Gabinete. La reacción expuso la dinámica interna del oficialismo: respaldo del núcleo duro, intento de desactivar el conflicto y preocupación por el impacto político de un episodio incómodo.

ver más

La secretaria de Presidencia, Karina Milei, junto al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. 

Presidencia

La polémica que se desató alrededor del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por el viaje de su esposa en la comitiva presidencial a Estados Unidos terminó escalando dentro del propio oficialismo y obligó a la Casa Rosada a ordenar una respuesta. Con el tema instalado en la agenda pública, varios funcionarios y dirigentes del Gobierno salieron a respaldarlo y buscaron cerrar el capítulo.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

El episodio comenzó a tomar volumen cuando se conoció que Bettina Angeletti, pareja del funcionario, había viajado junto a la delegación que acompañó al presidente Javier Milei durante su gira por Nueva York y Miami. La revelación generó cuestionamientos de la oposición y abrió un frente incómodo para una administración que suele reivindicar la austeridad como uno de sus principales atributos políticos.

En ese contexto, la discusión se trasladó rápidamente a las redes sociales y al ecosistema político libertario. Mientras el propio Adorni intentaba explicar las circunstancias del viaje, desde distintos sectores del oficialismo comenzaron a aparecer mensajes de apoyo que buscaban bajar la intensidad de la controversia.

Las explicaciones del propio Adorni no terminaron de cerrar la discusión pública. El funcionario sostuvo que la presencia de su esposa no implicó un gasto adicional para el Estado y que había sido invitada a subir al avión presidencial después de cambios en el itinerario del viaje. Sin embargo, la controversia ya estaba instalada y comenzó a circular en el ecosistema político y mediático con fuerza propia.

Frente a ese escenario, la reacción dentro del oficialismo fue rápida. Funcionarios, dirigentes y referentes del espacio libertario empezaron a publicar mensajes de apoyo en redes sociales, una secuencia que en la Casa Rosada describen como un respaldo “espontáneo”, aunque en la práctica respondió a evitar que uno de los propios quede expuesto.

La polémica por Manuel Adorni agitó la interna y obligó al Gobierno a reaccionar

Uno de los respaldos más visibles fue el de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, quien salió públicamente a defender al jefe de Gabinete. El alineamiento del Gabinete se fue produciendo de manera progresiva en torno a esa suerte de orden. Primero aparecieron los respaldos de funcionarios cercanos a la conducción política del Gobierno y, con el correr de las horas, se sumaron otros integrantes del Ejecutivo. El objetivo era claro: construir una narrativa interna que presentara la polémica como un episodio menor frente a la agenda de gestión.

No faltó, en Casa Rosada, quien ironizara con el enojo de la presidenta de La Libertad Avanza. "Karina tiene anotado quien salió a tuitear después de ella", dijo a este medio un funcionario. Es cierto que pocos se la jugaron antes de la publicación de la secretaria de Presidencia: solo la ministra y amiga personal del Presidente, Sandra Pettovello, publicó una apoyo junto a una imagen del jefe de Gabinete.

En paralelo, dentro del oficialismo comenzó a circular otra preocupación. Algunos dirigentes libertarios sospechaban que la controversia no era solo producto de críticas opositoras, sino también de tensiones internas que empezaban a filtrarse hacia afuera. La hipótesis del “fuego amigo” apareció en las conversaciones reservadas, aunque nadie en la Casa Rosada quiso convalidarla públicamente.

El clima está lejos de ser uniforme. En conversaciones reservadas entre asesores y dirigentes del oficialismo empezó a circular que la información que detonó la polémica podría haber salido del propio espacio libertario. La sospecha apunta a una maniobra de desgaste originada dentro del mismo entramado político del Gobierno.

En ese marco, algunos observadores de las disputas internas que marcaron los últimos meses señalan que el jefe de Gabinete acumuló tensiones con distintos sectores del oficialismo, un escenario que alimenta la idea de que la filtración no fue casual.

Entre los nombres que aparecen mencionados en esas conversaciones figuran el asesor presidencial Santiago Caputo y la ministra de Seguridad Patricia Bullrich. En el caso del primero, la sospecha se vincula con la influencia política que se le atribuye sobre áreas sensibles del Estado, como la SIDE y el Ministerio de Salud, organismos que participaron en la emisión de uno de los documentos donde constaría el regreso del funcionario desde Punta del Este hacia San Fernando el 17 de febrero de 2026. Ambas terminales lo niegan.

Ese telón de fondo explica por qué el Gobierno buscó rápidamente instalar la idea de una “tregua”. La estrategia consistió en bajar el volumen del conflicto, evitar nuevas declaraciones altisonantes y concentrar la agenda pública en otros temas de gestión.

El propio Adorni también contribuyó a ese intento de desactivar la crisis. Agradeció el respaldo de funcionarios y dirigentes y relativizó el episodio, al tiempo que insistió en que no existió ninguna irregularidad en el viaje. En su entorno consideran que el tema se amplificó por la exposición mediática del cargo que ocupa y por el perfil confrontativo que el funcionario suele adoptar en la arena política.

Pero reducir el episodio a una cuestión semántica sería una lectura demasiado cómoda. Es cierto que la palabra “deslomarse”, utilizada por el funcionario para describir el trabajo durante la gira, funcionó como un catalizador: alimentó burlas, indignación y también humor en redes sociales. Sin embargo, el escándalo no nació de ese término ni probablemente se cierre con una disculpa por haberlo usado.

De hecho, la reacción del propio Gobierno terminó amplificando el tema. El respaldo público de buena parte del Gabinete le dio al episodio un poder de agenda que, en lugar de apagar la polémica, la mantuvo durante horas en el centro del debate político.

Ese movimiento también dejó una señal política más profunda. El oficialismo había intentado instalar la idea de una “moral como política de Estado”, una narrativa que apuntaba a diferenciarse de los privilegios de la política tradicional. Pero el cierre de filas alrededor de Adorni introdujo otro principio operativo: cuando uno de los propios queda en la mira, la prioridad pasa a ser la defensa interna.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias