27 de febrero 2006 - 00:00

El jueves los radicales analizarán si se expulsa a neokirchneristas

Roberto Iglesias
Roberto Iglesias
De todas las secuelas que dejó en los bloques de oposición la votación de la ley de reforma al Consejo de la Magistratura, sin dudas la más discutida esta semana será la que provocó en la bancada radical de Diputados, tras los cinco pases que se generaron a favor del proyecto. Hasta ahora, no está absolutamente definido que el pedido inicial de Roberto Iglesias a la convención partidaria para que expulse a los cinco diputados radicales que votaron junto con el gobierno vaya a concretarse en ese camino. La dirigencia de la UCR quiere transformarlo, primero, en un disparador para debatir la situación interna del radicalismo no sólo para este caso, sino también para el de los distintos gobernadores que se acercan al gobierno por simpatía ideológica o por pura presión del Ejecutivo y los intendentes que viven una realidad similar.

En esta línea, el rionegrino Fernando Chironi, presidente del bloque radical de Diputados, buscará esta semana terminar de acordar una estrategia con Iglesias para organizar ese debate y recién después discutir si corresponde o no avanzar en expulsiones.

• Lógica

Chironi razona, en una lógica directa con el armado de poder en el Congreso, lo que pareció evidente la misma noche de la votación del Consejo de la Magistratura: son éticamente imperdonables las traiciones de diputados que votaron a favor de esa ley contra la decisión de los partidos -les pasó a la UCR, el PRO, partidos provinciales y era más cantado entre los ex duhaldistas-, pero peor sería hoy para la independencia parlamentaria forzar sus expulsiones y entregarlos llanamente a los brazos del kirchnerismo para siempre.

Por lo pronto, los radicales utilizarán para iniciar ese debate un encuentro que ya estaba convocado con anterioridad para el próximo 9 de marzo con los casi 500 intendentes de la UCR de todo el país. Será una cumbre en la Capital Federal donde ahora se tanteará la situación particular de cada uno de ellos, cómo deben gobernar y las presiones económicas que supone manejarse bajo el control financiero del oficialismo. En mayor escala, la misma discusión se abrirá con los gobernadores partidarios.

• Objetivo

Por eso es que el encuentro comienza a perfilarse más como una convocatoria a todos los funcionarios, con el objetivo de delinear una estrategia partidaria conjunta, que como una sesión de ejecución para los díscolos.

Hasta ahora,
Roberto Iglesias pidió a la Convención Nacional la expulsión de los santiagueños Daniel Brue y Cristian Oliva, el catamarqueño Genaro Collantes, el correntino Ricardo Colombi y el rionegrino Hugo Cuevas por votar a favor de la ley de reforma del Consejo de la Magistratura.

Hubo ya discrepancias internas por esta decisión. Mientras Iglesias quiere mantener firme el rol opositor de la UCR contra cualquier desvío hacia el kirchnerismo, otros dirigentes lo acusan de haber tomado esa decisión en forma inconsulta.

El Comité Nacional se defendió ante los medios el fin de semana:
«Iglesias pudo haber estado solo en su despacho, pero seguro que consultó a todos para tomar la decisión. Margarita Stolbizer está totalmente de acuerdo», dicen.

Tanto
Iglesias como Stolbizer han sufrido en sus propias provincias la seducción del kirchnerismo sobre los dirigentes partidarios. En el caso de Buenos Aires, esa historia habría que remontarla, incluso, a mucho antes que Néstor Kirchner apareciera como candidato presidencial de Eduardo Duhalde. Las historias entre radicales bonaerenses y duhaldistas han sido más que habituales en la interna partidaria.

Stolbizer
, incluso, ya puso en perspectiva el verdadero significado de los cinco votos radicales el miércoles pasado a favor de la ley de jueces. El problema no son los diputados que, en cada uno de los casos, no actuaron por sí mismos, sino «por línea de los gobernadores». Así, la línea dura que en inicio lanzó el Comité Nacional contra los traidores deberá consensuarse con la posibilidad de que el radicalismo, de confirmar esa sentencia, no pierda sólo cinco diputados, sino mucho más.

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