Aníbal Ibarra resiste bendecir a un kirchnerista para que controle la Legislatura porteña, en una puja dentro de su propia fuerza que termina dejando la decisión en la oposición, es decir en Mauricio Macri.
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El ingeniero, sin embargo, también soporta una pelea interna por el cargo de vicepresidente primero de la Legislatura, el más importante de la cámara ya que dispone del presupuesto -unos $ 60 millones-y del gerenciamiento de la casa. El macrismo reclama ese lugar porque tendrá mayoría en el recinto -no quórum propio-pero no llega a reunir los votos, como tampoco Ibarra.
Esa guerrilla debe resolverse la semana próxima, al menos ésa es la pretensión, para tener listo el acuerdo antes del 10 de diciembre, cuando asuman los nuevos diputados electos en agosto pasado. De otra manera, la sesión preliminar de esa nueva Legislatura augura un debut de conventillo.
La candidata de Ibarra es la legisladora que reelige, Laura Moresi, casi la única ibarrista que le queda en la próxima Legislatura, pero su nominación es resistida por casi la mitad de la bancada que reunirá a 21 legisladores. Contra que sea una ibarrista la titular legislativa están los que se sumaron a Fuerza Porteña -la nueva alianza de Ibarra-por el lado del gobierno nacional; los que, por el lado del gobierno nacional, tuvieron lista propia, la que llevó al biógrafo Miguel Bonasso de candidato a diputado nacional; los socialistas indignados por no cumplir con que sea Norberto La Porta el candidato a vicepresidente legislativo y algunos otros.
•Confusión
Ese conjunto llegaría a una decena de votos para consagrar a Miguel «Pancho» Talento, el ex dirigente estudiantil de la JP de los '70 que asumirá su banca el 10 de diciembre de la mano del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y los vientos camporistas. Lo promueve además el ex ladero ibarrista Ariel Schifrin -actual funcionario de la Capital Federal-que ha sepultado ya su pasado comunista como el antiperonismo en el que militaba ese partido por el que también pasaron otros funcionarios porteños ahora sumados al kirchnerismo y a la marcha peronista. Schifrin considera que «Talento es la expresión de la coalición y acá Ibarra debe decidir si gobernará con la nueva coalición o seguirá solo».
En medio de la confusión llegó a terciar la senadora Vilma Ibarra, hermana del jefe de Gobierno porteño. Con tan mala suerte los hizo, que al parecer ibarristas puros como Moresi le desatienden los llamados. Aseguran que así como las relaciones de Vilma con el gobierno -a través de Alberto Fernández-son cada vez de mayor comunión, con su hermano están cada vez más frías en lo que a política se entiende.
Del lado de Macri ya resulta una conspiración la pelea por el puesto, que el empresario negocia con Ibarra dentro de un paquete de distribución de «espacios». A tal punto que la mitad de su futuro bloque de legisladores resolvió en una cena -al margen del ex candidato-que «el candidato a vicepresidente será Santiago de Estrada». Ese peronista también reelige y Macri lo ha nombrado futuro presidente del interbloque de 23 bancas que tendrá a partir de diciembre, pero la idea del empresario es otra. Quiere Macri que la vicepresidenta sea Gabriela Michetti, una legisladora electa que surgió del partido político del empresario, Compromiso para el Cambio.
Por un lado, Ibarra intenta resolver que el macrismo deje en manos del oficialismo ese cargo que está en la línea sucesoria del jefe de Gobierno, y por otro cohesionar a su bloque, en medio de un acuerdo global de su futuro gabinete.
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