El oficialismo se exhibió ayer tan hiperactivo como fracturado; quizás una cosa explica la otra. Empujado ya por la presión preelectoral, sus fracciones desplegaron internismo de tiempo completo, postergando sus responsabilidades de gobierno, legislativas y hasta familiares. El kirchnerismo del ala izquierda llenó el Luna Park con una exhibición de recursos que sólo puede darle el Estado a quien gobierna. Sobre el escenario, Luis D'Elía amenazó con volver a cortar calles, piquetear y montar barricadas para defender a la administración nacional. Hubo rencor y nostalgia más que propuesta. El duhaldismo ortodoxo, por su lado, se encerró en diversos sitios de la Capital Federal a negociar la nueva conducción del PJ bonaerense que dejó afuera al kirchnerismo y sólo cedió posiciones a representantes de Felipe Solá, quien logró consejeros provinciales en las principales secciones. Una tercera fracción del oficialismo, la de los «gordos» cegetistas, pidió una reunión urgente con el Presidente para presionarlo con cesión de fondos a cambio de no convertir en un acto opositor el que harán en el estadio de Atlanta el próximo viernes para recordar, por adelantado, el peronista 17 de octubre de 1945.
Dos bonaerenses, Aníbal Fernández y Graciela Giannettasio, ayer, cuchicheando con Néstor Kirchner en la Casa de Gobierno, horas antes del cierre de listas del PJ de la provincia, sin kirchneristas.
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