Cuando el Senado se aprestaba a votar el proyecto de ley que declaraba el alerta epidemiológico nacional por el brote de dengue, una orden del Ejecutivo ordenó al bloque oficialista postergar el debate para una futura sesión, preocupada por las "repercusiones internacionales" de este tema.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La iniciativa gozaba de un amplio consenso de los bloques, por lo que sorprendió sobremanera el repliegue del oficialismo; y si bien el kirchnerismo prometió reanudar el tratamiento próximamente, la oposición desconfía ahora que ello vaya a suceder.
Desde la vereda de enfrente se calificó de "irresponsable" esta acción, y la senadora justicialista disidente Sonia Escudero dijo que se encuadra en la política del Gobierno de "negar la realidad", citando como ejemplo el caso de los cuestionados índices de precios del Indec.
El jefe de la bancada del Frente para la Victoria, Miguel Angel Pichetto, lanzó la bomba luego de que ya habían hablado la mayoría de los senadores, los cuales habían alcanzado un consenso pocas veces visto desde que el kirchnerismo llegó al poder en 2003.
Pichetto pidió la palabra para presentar la moción, y la justificó diciendo que "algunos portales y medios" plantean "situaciones de catástrofe", y que había que analizar mejor los efectos que podría tener la sanción de este proyecto.
El senador kirchnerista dijo que no quería "poner a la Argentina en el mapa rojo del mundo", con el riesgo de "generar más miseria y desocupación".
Luego de la sesión, Pichetto admitió que se comunicó telefónicamente con la presidenta Cristina Kirchner, quien le expresó su "preocupación" por esta cuestión. Sin embargo, fuentes legislativas revelaron que la mandataria no sólo le transmitió su estado de ánimo, sino que le ordenó que frenara la sanción de la norma.
Pichetto dijo que quería "estudiar el impacto" que podría tener en el exterior la declaración de un alerta nacional, mientras los otros integrantes de su bloque no podían ocultar el desconcierto que les provocaba esta medida.
Por su parte, el radical Gerardo Morales dijo que "no podía ser que alguien sentado en Olivos pare una ley porque no le gusta lo que ve en televisión". Morales aseguró estar seguro que "todos los miembros oficialistas quieren aprobar la ley porque hubo un gran acuerdo".
Destacó que la oposición manejó este tema "con gran responsabilidad", y que incluso "hemos reivindicado a la ministra de Salud", Graciela Ocaña, por su labor en este tema, y lanzó un interrogante político: "¿Será que se la quiere cargar alguien?".
La posición de la ministra dentro del Gobierno quedó ahora en duda, pues ella había concurrido a la reunión de la Comisión de Salud que trató este proyecto, y no rechazó la posibilidad de declarar un alerta epidemiológico nacional, y la emergencia sanitaria donde la situación fuera más grave.
Luego del planteo de Pichetto, se votó la moción de suspender el debate, la cual fue aprobada por 28 votos a favor contra 19 en contra, y una abstensión.
A continuación, senadores de varios bloques opositores llamaron a una conferencia de prensa en el Salón Azul, donde cuestionaron en duros términos la conducta del oficialismo.
Dejá tu comentario