16 de diciembre 2003 - 00:00

El PJ hizo cumbre para frenar el protagonismo de Alvarez

Las revelaciones de Mario Pontaquarto sobre los sobornos en el Senado desataron en el PJ alto un festival caníbal. Con los medios como ring, Hugo Moyano, Antonio Cafiero y Carlos Chacho Alvarez, entre otros tantos, se trenzaron en un duelo por la propiedad de la primera infidencia sobre el escándalo.

En esa guerra de cartel -propia de las vedettes-, Moyano y Cafiero pulsean sobre quién lanzó la denuncia inicial. El ex vicepresidente forcejea para recuperar protagonismo, y hasta Eduardo Duhalde activó a los suyos para que lo reivindiquen como confidente primario.

También, como actores de reparto o simplemente extras, el jefe del PJ de Diputados, José María Díaz Bancalari, la aeronáutica Alicia Castro y el radical Leopoldo Moreau pretenden rapiñar algo del rédito que, se presume, otorga el gran público a los que renegaron contra aquella sanción.

Y Alvarez, en ese ejercicio, es una presa recurrente. Castro y Díaz Bancalari saturaron las radios recordando que fue Chacho quien «operó» sobre los díscolos del bloque del Frepaso en Diputados para que voten la polémica ley o, ante la negativa, no concurran al recinto.

«Que ahora (Alvarez) no se haga el distraído»,
atropelló el peronista.

• Expulsiones

Moyano fue de los más activos. Ayer al mediodía armó una ronda de prensa para pedir al gobierno la derogación de la reforma laboral y al PJ que expulse no sólo a los involucrados en la coima, sino también a los legisladores que votaron a favor de la ley.

«Los que apoyaron esta ley de precarización laboral y los que se fueron (del recinto) son tan responsables como los que dieron las coimas y los que las recibieron»,
dijo Moyano y, drástico, cerró: «Caparía (a quienes votaron la ley) para que no tengan más cría».

Antes, por TV, había arrinconado a Cafiero.
«Si ustedes votaron la ley», le dijo el domingo a la noche al veterano senador que, como argumento de defensa, recitó el nostálgico poema de la disciplina partidaria.

En honor a su sintonía con
Néstor Kirchner, Moyano olvidó los apuros. A pesar de que aseguró que si el gobierno no deroga la ley, se presentará ante la Justicia, recién lo hará después del verano. «Vamos a dejar pasar la feria judicial», avisó su apoderado, Héctor Recalde.

• Reivindicación

Pero Duhalde, desde las sombras, había actuado antes. Durante el fin de semana apuró a sus delegados de Buenos Aires para que monten el escenario de la reivindicación de Cafiero y Jorge Villaverde, el otro peronista bonaerense que en 2000 ocupaba una banca en el Senado.

El fin de semana ordenó difundir una solicitada y para ayer los diligenció a que junten, en la sede porteña del PJ de Buenos Aires, a una selección de caciques para
hacerle de tribuna al histrionismo de Cafiero.

«Mientras nosotros denunciábamos, otros se escondían en sus cuevas»,
bramó el senador y reclamó derogar la ley que él votó tres años atrás para «honrar a la patria». A su lado, aplaudían Manuel Quindimil, Graciela Giannettasio, Julio Alak, Osvaldo Mércuri, Julián Domínguez y Villaverde.

Como
Bancalari y Castro -que dijo que Chacho llamó uno a uno a los frepasistas para exhortarlos a votar la ley-, Cafiero también castigó al ex frepasista Alvarez. «Nosotros le advertimos, pero no se hizo eco de la denuncia», apuntó el senador contra el ex vicepresidente.

• Orden

En ese show, los duhaldistas rememoraron que en dos citas -una en agosto de 2000 y otra en febrero de 2001- presionaron para avanzar en la investigación. «Fuimos los primeros en denunciar. Si nadie nos reivindica por eso, hagámoslo nosotros mismos», les ordenó Duhalde a sus laderos.

Es cierto que fue
Cafiero quien apuró el escándalo en el Senado y que recién entonces Alvarez, por entonces presidente del cuerpo, juntó a los jefes de bloque para leerles en voz alta el manoseado anónimo que revelaba la maniobra de los sobornos.

De todos modos,
Moyano había registrado antes una frase taquillera cuando le atribuyó al ministro de Trabajo Alberto Flamarique que a «los peronistas del Senado» los arreglaba con «la Banelco».

También el radical
Moreau, desde Uruguay, buscó su tajada. «Me alegro de que haya aparecido un testimonio que puede llevar a un esclarecimiento rápido y definitivo de una causa», dijo el diputado, feroz detractor de la gestión de Fernando de la Rúa.

«Cuatro sinvergüenzas no van a ensuciar una trayectoria de más de cien años de la Unión Cívica Radical»,
aseguró.

Algo parecido ocurrió con
Rodolfo Terragno, por entonces jefe de Gabinete. Ayer se presentó ante el juez Rodolfo Canicoba Corral para poner a disposición de la Justicia la «importante» -dijo- información que tenía sobre el tema.

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