José Pampuro presidió la sesión de ayer donde los senadores aprobaron la creación de un
fondo de mil millones de pesos para frenar la tala de bosques.
En una semana, el Senado elevó de doscientos a mil millones el Fondo Nacional para el Enriquecimiento y la Conservación de los Bosques Nativos. Sólo así se logró vencer la resistencia de las provincias para poder aprobar el proyecto de ley que busca reducir la tala indiscriminada en todo el país.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Con recursos del Presupuesto nacional en una proporción no inferior a 0,3% más lo obtenido mediante la recaudación de 2% de las retenciones a las exportaciones de origen agrícola ganadero, el gobierno montará esta especie de subsidio extra para que las provincias madereras reemplacen, aunque sea parcialmente, esa actividad con otras que permitan el desarrollo sustentable.
«Lo que se hace es una especie de servidumbre donde se les restringe a las provincias su dominio sobre los recursos forestales. Pero este fondo se diferencia de otros como el del tabaco, que es un complemento del precio y lo aporta directamente el consumidor al comprar un atado. Allí la autoridad de aplicación es la Secretaría de Agricultura de la Nación», explicó a este diario el senador Ricardo Gómez Diez, del Partido Renovador Salteño.
En cambio, los mil millones de pesos que se destinarán al fondo compensador de la Ley de Bosques aprobada ayer en el Senado -y que ahora deberá regresar a Diputados- se obtienen a partir de las retenciones cobradas a otra actividad, como la agrícola ganadera, los coparticipa la Nación y la autoridad de aplicación es la Secretaría de Medio Ambiente de Romina Picolotti, quien a través de los gobernadores deberá distribuir esas sumas en proporción a las superficies boscosas de cada productor forestal.
También se diferencia este fondo ecológico destinado principalmente a la conservación del Fondo de las Carnes que apunta sobre todo a mejorar la capacidad productiva del sector y se obtiene a partir de un porcentaje sobre las transacciones de la carne, según detalló Gómez Diez.
Suspensión
El proyecto aprobado ayer en el Senado suspende además por un año el desmonte para que cada jurisdicción defina en ese plazo el concepto de bosque nativo dentro de su territorio, y desde entonces toda tala requerirá autorización expresa de las autoridades jurisdiccionales, que será otorgada luego de un estudio de impacto ambiental. Ayer Picolotti estuvo en el recinto y celebró la aprobación de la iniciativa junto al coordinador de la Campaña de Bosques de Greenpeace, Hernán Giardini.
Los senadores introdujeron durante la sesión modificaciones al proyecto enviado desde la Cámara baja el 14 marzo pasado, impulsado por el diputado kirchnerista Miguel Bonasso. Los cambios dan mayor protagonismo a las provincias y exceptúan de la prohibición de talar árboles durante un año a los pequeños productores con hasta diez hectáreas de bosques y a las comunidades indígenas.
La Cámara alta había aprobado en general la semana pasada el proyecto enviado por los diputados, pero al aprobarlo ayer el articulado los senadores establecieron cambios sustanciales que fueron votados por los dos tercios del cuerpo, lo que obligará a Diputados a reunir igual mayoría para insistir en la versión original.
El gobierno de Néstor Kirchner había quedado en una posición incómoda desde que el jefe del bloque del Frente para la Victoria, Miguel Pichetto, había asumido el compromiso de aprobar la ley antes de fin de año. «Este es un tema sensible que tiene que ver con el cambio climático y donde está comprometida una agenda en la que el gobiernotiene especial interés», fue la arenga del rionegrino para sus compañeros de banca en tácita alusión al conflicto de las papeleras con Uruguay.
Según el proyecto, de los mil millones de pesos, 70% se repartirá entre los productores privados y 30% entre los Estados provinciales que hayan sancionado su ordenamiento de bosques nativos.
Dejá tu comentario