5 de diciembre 2003 - 00:00

Elisa carrió hoy hereda a alfonsín

Los gráficos, sobre todo el de la Fundación Mercado de Bahía Blanca, son contundentes en cuanto a la confianza de la gente (confianza del consumidor) en el gobierno. Reciben bien a Kirchner al asumir en mayo pasado pero desde ahí decae la confianza. Claro, en mayo vieron en Buenos Aires los desbordes de Fidel Castro y Hugo Chávez de Venezuela, más la izquierda entusiasta que no llega al gobierno por mayoría ni definición previa del rumbo. Sumemos a personajes como Verbitsky-Bonasso como influyentes en la Presidencia. En agosto hay una estabilidad alentadora en el descenso de imagen al sobrevenir el acuerdo con el Fondo Monetario pero luego éste sigue. La mayor venta de autos (2.000 unidades las aporta sacarse BODEN de encima) y más compras en supermercados se explican porque surgen de comparación con meses de un año anterior en el que no se vendía prácticamente nada y por factores exógenos a la confianza de la gente (por ejemplo. la caída abrupta de las tasas de interés en plazo fijo, que no crea atracción para ahorristas). La confianza se encuesta en todos los niveles, incluyendo a quienes se animen o no a pedir créditos o a invertir en negocios o emprendimientos medianos y grandes que sean fuente real de trabajo. Allí -y no en cambiar ahorro quieto y sin renta adecuada por un auto o bienes menores-, la confianza es fundamental para la decisión y depende de cómo la gente vea el accionar del gobierno y las posibilidades de orden, seguridad y estabilidad del país.Todo esto, desde el riesgo de los piqueteros incontrolables hasta las acechanzas políticas sobre la democracia, hace desconfiar más cada mes y se ve en estas mediciones.

Elisa carrió hoy hereda a alfonsín
Se queda también con el senador Ramón Puerta -ex Menem y ex Duhalde- acercándole la presidencia de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado que retuvo, durante años, Eduardo Menem. Irá en la comitiva presidencial de los viajes al exterior. Se quedó con Ramón Puerta tras hacerlo perder en Misiones apoyando a su preferido Carlos Rovira. O sea, se quedó con los dos.

También se quedó con otros dos. Los ministros Aníbal Fernández y José Pampuro, que Eduardo Duhalde le había acercado desde su propia tropa para integrar el gabinete nacional. Ambos se han kirchnerizado y se han vuelto feroces críticos del matrimonio Duhalde.

Néstor Kirchner no ubicó a nadie propio en el nuevo equipo ministerial del gobernador Felipe Solá, pero obtuvo que no hubiera tampoco ningún duhaldista allí. Más interesante y difícil fue lograr que Solá se desprendiera de Juan José Alvarez, un duhaldista pero que el gobernador apreciaba y quien más sabía de seguridad en la provincia de Buenos Aires, entre los disponibles. Pero, claro, no le gustaba al Presidente y Solá lo entregó, aunque a regañadientes. Hasta lo sustituyó por alguien del conocimiento y agrado del influyente ministro de Planificación de la Nación, Julio De Vido, lo cual hace que lo sobrelleve bien Kirchner. O eso se supone.

Mientras tanto, Duhalde viaja con Lula Da Silva por Medio Oriente. Lo hace gozando de un cargo teórico de «secretario general del Mercosur». Al no existir legalmente, nadie sabe quién paga los desplazamientos del ex presidente provisional designado porque tal «secretaría» y cargo no tienen fondos oficiales asignados por ninguno de los países miembros.

Nadie ajeno se rasga las vestiduras por un duhaldismo que inventó, con fines de apaciguamiento y clientismo político, a los piqueteros bien subsidiados pero sin ningún cuidado, técnico ni legal, para no facilitarles la politización a caudillos, varios de ellos de ultraizquierda, que hoy cabalgan cómodos con milicias de calle pagas y disponibles todo el día para copamientos de puentes y rutas, hasta como forma de entrenamiento para operaciones mayores. Curiosamente, quien les inventó el financiamiento hoy se queja de la «mano de seda» del kirchnerismo para frenar los excesos.

Aun así, Duhalde y su esposa logran cierta condescendencia para no ser barridos por el kirchnerismo. Esto es así porque se teme a la excesiva ansia de poder y de popularidad que tiene Néstor Kirchner y cómo va tejiendo una peligrosa «hegemonía» no democrática como advierte reiteradamente Elisa Carrió. Ya ningún moderado ve en el Presidente la comprensible necesidad de construir poder tras 22% de logro electoral el 27 de abril. Se perciben otros fines porque el poder ya lo tiene y también la mayoría de la prensa cumpliendo la ley no escrita de la «obsecuencia debida».

Observemos que los índices importantes de la realidad argentina hoy no son ni el de precios (porque no hay inflación), ni el de riesgo-país (indoblegadamente altísimo, arriba de 6.000 puntos y manteniendo el primer puesto en el mundo). Tampoco el mercado cambiario, ya muñequeado sin problemas por el Banco Central. Los índices verdaderamente importantes -lo conoce bien Roberto Lavagna y comienzan a saberlo también en el gobierno- son los de confianza del consumidor y estos están en retroceso prácticamente desde el 25 de mayo en que asumió el nuevo presidente y mostró sus fines, tendencias y a Horacio Verbitsky y Miguel Bonasso, agregándole después nada menos que a Eugenio Zaffaroni. La «confianza» depende de la política, de los gestos y personajes que la gente ve y si va cayendo la confianza en las familias es porque se acentúa, precisamente, lo contrario, la desconfianza sobre hacia donde se quiere ir el actual gobierno. No es gratis para nadie en imagen quedar pegado al show que montaron Fidel Castro y Hugo Chávez en aquellos días de mayo.

Este país no es de izquierda sino que un gobierno asume en esa línea por una casualidad, como observó hasta el inefable Verbistky. Si le agregamos el retorno a los '70, subordinar la seguridad a las disputadas políticas (el accionar contra Juan José Alvarez), la exagerada decapitación de uniformados,las frases presidenciales siempre con tensa iracundia y augurio de que nunca más volverá a predominar la iniciativa y actividad privada y si que retornará día a día el estatismo despilfarrador de fondos,más el acumulamiento constante de poder se entiende qué reflejan caída los índices de confianza elaborados separadamente por dos entidades privadas (la Universidad Di Tella y la Fundación Mercado) insospechables en cuanto a imparcialidad.

Esto explica hoy la pregunta que se hacen los moderados. Dicen:Es comprensible que el gobernador Felipe Sola se acerque hoy a Néstor Kirchner porque el opresor de ambos es Eduardo Duhalde,que gravita con poder de veto en el Congreso Nacional y en la legislatura bonaerense pero¿sabrá el bonaerense que la meta kirchnerista hoy es el matrimonio Duhalde, pero la siguiente serán los intendentes bonaerenses del conurbano que lo enfrentan-empezando por el de Lanús, el legendario Manuel Quindimil siete veces electo- y luego vendrá el propio Sola?. Quindimil organizó en su dominio en el pasado dos actos clave hacia Kirchner,incluido el Congreso del PJ que eliminó la interna partidaria justicialista que iba a ganar Carlos Menem y dejado sin chance alguna al santacruceño para llegar a la presidencia donde está hoy.

Se torna imprescindible cuidar la Democracia, como lo dice la «nueva Alfonsín», la titular del ARI Elisa Carrió, tan innegablemente democrática como poseedora de confusas ideas para administrar, como le sucedió al hoy veterano ex presidente radical.

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