El radicalismo porteño mostró, en las últimas horas, sus diferentes expresiones en el distrito de variadas maneras, lo que prueba que desde la crisis de 2001 y los consiguientes papelones en las urnas locales, aún la UCR capitalina no ha logrado una posición única. Es más, pocos recuerdan una parálisis del Comité Capital como la que lleva adelante Jesús Rodríguez, increpado ayer mismo por el cómico Nito Artaza -miembro de la mesa nacional-en la reunión del Comité Federal (ver nota aparte). Hasta se ha abandonado la costumbre de los plenarios cada quince días y de aquellos debates enardecidos por la toma de posición en el distrito.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Artaza le recriminó esa letanía a Rodríguez a propósito de que el titular de la UCR porteña llevaría como postura al Comité Federal el apoyo del distrito a la eventual candidatura presidencial de Roberto Lavagna. Pero Rodríguez se escuda en una reunión que organizó hace unos veinte días con caciques de las parroquias electorales animados por la misma idea.
En otro sector, precisamente el que pilotea Jorge Casabé, antecesor de Rodríguez y desplazado de la conducción acusado de ibarrista, prefirieron el envío de un comunicado. Ese grupo, «La causa», se manifiesta al estilo de Margarita Stolbizer con la consigna «ni Kirchner, ni Lavagna». La ex legisladora, inclusive, es alentada por el sector de Artaza para presentarse como candidata presidencial.
«Consideramos inconveniente y oportunista, tanto la actitud de dirigentes partidarios seducidos por una estrategia de cooptación por parte del gobierno nacional» -sostuvo la agrupación-y también negó «la adhesión a un candidato extrapartidario, que no ha expresado su decisión de serlo ni ha explicitado los ejes centrales de su proyecto político».
Reeleccionistas
En otro ámbito, el miércoles por la noche en el porteño restorán Lalín, en cambio, se reunieron los radicales de la Ciudad de Buenos Aires -y otros del interior-para manifestar su apoyo a la reelección de Néstor Kirchner. Estuvieron allí, entre otros, el vicepresidente del Banco Central, Miguel Pesce, funcionarios del gobierno de la Ciudad, como Sara González, dos intendentes del interior del país, el mendocino Alfredo Cornejo y algunos «correligionarios» que habían desaparecido de la escena, como «Beto» Larrosa, «Peco» Bernardú, «Tom» Constanzo y Eduardo «Cachorro» Pacheco. Unos cincuenta dirigentes se dieron allí cita de la mano Roberto Porcaro, animador de Compromiso K, y así, uno de los primeros radicales en adheriral kirchnerismo. Pesce les habló de la importancia de la política porteña y de lo esencial de la transición hacia las comunas, descentralización administrativa que generará más de cien cargos electivos.
También dijo que «es importante fortalecer un proyecto progresista» y de la «necesidad de recuperarse como en las provincias, donde el radicalismo resurgió a través de gobiernos locales».
Cornejo, por su parte, habló también de «fortalecer un proyecto progresista, que tiene que ver con la concertación» con el acuerdo con el gobierno y «hay una fuerte coincidencia en la carta programática del radicalismo y las políticas del gobierno».
«Me llama la atención la penetración que tiene el radicalismo en las organizaciones intermedias en la Capital Federal, y aquí hay que fortalecer la concertación», sostuvo Cornejo.
Dejá tu comentario