El Obelisco porteño fue el punto de encuentro para las celebraciones por el triunfo electoral de Mauricio Macri, cuyos seguidores, así como voluntarios y afiliados de las fuerzas que integran el frente Cambiemos seguían llegando hacia la medianoche.
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Con pantallas gigantes y globos de colores, la Plaza de la República se constituyó en el epicentro de los festejos por la victoria del mandatario porteño sobre el gobernador bonaerense y candidato presidencial del Frente para la Victoria, Daniel Scioli.
Tras conocerse los primeros datos oficiales que daban cuenta de la victoria del líder del PRO, cientos de personas habían empezado a concentrarse en las inmediaciones del Obelisco, con banderas argentinas y aclamando al mandatario electo, mientras que los autos que pasaban se sumaban tocando bocina.
Pero no sólo el Obelisco fue centro de festejos del triunfo de la oposición: también hubo concentraciones de seguidores de Cambiemos en las principales plazas y lugares públicos de distintas ciudades, como Rosario, en el Monumento a la Bandera; la plaza Independencia, de Tucumán, y Córdoba, frente a Patio Olmos.
En Buenos Aires, a escasas cuadras del Obelisco, en Diagonal Sur a la altura del Monumento a Julio Argentino Roca, la postal fue diferente: se registraron algunos incidentes aislados entre militantes kirchneristas y efectivos de la Policía Federal.
Un grupo de efectivos de la Infantería se apostó a lo ancho de la diagonal y, ante lo embates de un pequeño grupo de militantes del Frente para la Victoria, se produjeron algunos forcejeos, aunque la situación no pasó a mayores.
Posteriormente, militantes del Frente para la Victoria se trasladaron a Plaza de Mayo, adonde seguían llegando hasta antes de la medianoche, debido a que el búnker de Scioli se encontraba a apenas 50 metros de allí, en el hotel NH City and Tower, ubicado en Bolívar 160.
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