19 de junio 2006 - 00:00

ENCE cambia dueño. ¿Traslada papelera?

El traslado de una de las dos plantas de celulosa para impedir que se cree en Fray Bentos el polo celulósico más grande (y potencialmente más contaminante) del mundo fue expuesto por este diario como la verdadera solución para la polémica que divide a la Argentina y el Uruguay. El cambio de propiedad en la firma española ENCE en los últimos días reabrió el debate sobre esa posibilidad, ya que se trata de una planta con menos desarrollo de construcción. En la empresa y en el gobierno uruguayo por ahora lo niegan.

Reinaldo Gargano
Reinaldo Gargano
Un cambio en el control accionario de la española ENCE alentó durante el fin de semana la posibilidad de que la empresa produjera alguna modificación en sus operaciones en Uruguay. Con ese cambio, por el que ENCE pasó a estar bajo el mando de Juan Luis Arregui y que produjo la salida del consejero delegado de la firma, Juan Ignacio Villena -un histórico de la papelera-, se abrieron las especulaciones sobre un cambio en la dirección del negocio en Uruguay. El columnista del diario «La Nación» Joaquín Morales Solá hasta parece poner ayer en boca de Néstor Kirchner la afirmación de que ENCE anunciaría el cambio de ubicación de la planta, alejándola de Fray Bentos, algo técnicamente muy complicado.

Desde el gobierno uruguayo se volvió a insistir en que no intervendrán frente a la española ENCE e incluso la finlandesa Botnia para que modifiquen sus operaciones. A su vez, voceros de ENCE, en reserva, han considerado como disparatada la especulación sobre un cambio de ubicación. En general, se asignan esas especulaciones tanto a fuentes del gobierno argentino como a la propia embajada española, pero no existen pruebas de que sea así. Pero hay indicios de que nuevas gestiones de buena voluntad pueden estar ya en marcha y por parte de viejos conocidos de la Argentina. De hecho, este diario ha dicho en varias ocasiones que una solución aceptable pasaría por separar la ubicación de las plantas de ENCE y Botnia, evitando así que se genere el polo de producción de celulosa más grande del mundo (1,5 millón de t) con sus efectos contaminantes.

De todas formas, hay dos datos en este nuevo giro de la novela de las «papeleras» que no pueden obviarse:

  • Hace tres semanas se terminó de concretar en España un traspaso de mando en ENCE. Quien tomó el timón es un vasco, Juan Luis Arregui, que decidió desprenderse de participaciones en otras empresas para concentrarse en otra que también dirige, Iberdrola, la segunda empresa de energía eléctrica en España. Conoce, además, el negocio de generación de energía eólica por haber estado a cargo de Corporación Eólica.

  • Interés especial

  • Arregui llega a la presidencia de ENCE, además, tomando el control con un grupo donde él mismo es poseedor de 12,524% de las acciones, un porcentaje alto para las tenencias que detentaban hasta ahora otros directivos de la empresa, lo que indica el interés especial por el negocio. Debe recordarse que ENCE tiene un importante porcentaje de su capital -superior a 54%- cotizando en el mercado.

    En ese proceso, el anterior mandamás de ENCE, Juan Ignacio Villena -ex consejero delegado de la empresa, una suerte de vicepresidente ejecutivo para la nomenclatura local-, decidió desinvertir vendiendo su tenencia de 24.500 acciones en la procesadora de celulosa -cuenta con tres plantas en España, más negocios forestales conexos y los emprendimientos en Uruguay, y tiene toda su producción con venta asegurada por años-. Es decir, fue un cambio de raíz en la conducción.

    Se consideró en los medios españoles que Arregui aportará otra visión a la inversión de u$s 500 millones que ENCE lleva adelante en Uruguay y con menos antecedentes de conflictos en Pontevedra que la conducción anterior para negociar el traslado de la planta que ENCE tiene allí junto a la ría de esa ciudad y por la que mantiene una guerra con el intendente local.

    Pero además de tener experiencia en la generación de energía eólica, algo que no tendría que ver con este tema si no fuera por ser la más adorada por los ambientalistas del mundo, Arregui es un especialista en medio ambiente.

    Y no se debe olvidar que ENCE, además de producir celulosa y ser acusada de contaminar, genera energía eléctrica en cada una de sus plantas pasteras en España, no sólo para uso propio, sino que vende a las ciudades vecinas. Para producir esa energía, ENCE utiliza biomasa, fuente de energía alternativa que no es otra cosa que el desecho del proceso de obtención de celulosa, una actividad que en la Unión Europea ya es obligatoria para toda empresa.

    Pero de allí a especular que ENCE tome una decisión sobre sus operaciones de Uruguay hay un camino. De hecho, Arregui estuvo hace una semana en Uruguay analizando el proyecto y poniéndose al tanto de las operaciones, por lo que se cree imposible en la propia empresa que en siete días haya tomado una decisión: «No hay plan B para eso», confiesan por lo bajo.

  • La otra novedad quizá sea protagonista desde mañana, cuando Kirchner llegue a España. Este diario conoce que el gobierno uruguayo ha echado mano hace tiempo para el conflicto por las papeleras de la figura de Enrique Iglesias, ex canciller uruguayo, presidente del BID por más de 13 años, un uruguayo nacido en España, con fuertes contactos en ese país -de hecho, hoy reside en Madrid y está a cargo de la Secretaría de Cumbres Iberomericanas- y muy buena relación con parte de la dirigencia argentina, que siempre lo tuvo como mimadode los organismos internacionales. Uruguay le habría pedido casi informalmentea Iglesias que oficiara de acercador de opiniones y no se descarta que esta semana le acerque un planteo sobre el tema papeleras a Kirchner.

    El problema es que los antecedentes del ex presidente del BID en la Argentina no son del mayor agrado de Kirchner. No se debe olvidar que esa conocida influencia de argentinos con Iglesias produjo, por ejemplo, la nominación de José Luis Machinea como secretario ejecutivo de la CEPAL, algo que no conforma a Kirchner.

    Tampoco olvida el Presidente que fue Iglesias quien avaló política y financieramente a Eduardo Duhalde cuando devaluó en el país, garantizándole que el BID no cortaría los fondos. Poco después, incluso, le aportó 600 millones para financiar el inicio del Plan Jefas y Jefes de Hogar con el que el matrimonio Duhalde debutó en materia social en todo el país.
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