Otra grieta sindical: gremios de energía apoyan suba de tarifas

Política

Las organizaciones de la actividad acudieron a las audiencias públicas para respaldar los aumentos. Otras, cercanas a Cristina, firmaron una solicitada en contra.

La discusión por el ajuste tarifario mostró una vez más las diferencias recurrentes en el seno de la CGT. Los sindicatos de la energía se alinearon al Gobierno nacional en la necesidad de promover un aumento de las boletas de electricidad y gas bajo la premisa de que son el sostén financiero de la actividad junto con los subsidios. Días atrás, otros gremios alineados con Cristina de Kirchner hicieron público su rechazo a cualquier aumento a través de una solicitada.

El jueves pasado la federación de Luz y Fuerza acudió a la audiencia pública para apoyar el rebalanceo tarifario ideado por el equipo económico. En el proceso también tomaron partido en igual sentido los sindicatos del personal del gas, de Obras Sanitarias y varios de la actividad petrolífera. Todos ellos se lo habían hecho saber al ministro de Economía, Martín Guzmán, en una reunión en la sede de su cartera a fin de abril organizada por Héctor Daer, cosecretario general de la CGT.

Las divergencias en cuanto a la política tarifaria son apenas una muestra más del ruido interno que subsiste pese a la reunificación de la CGT de noviembre pasado y que por momentos eleva el tono. Por caso, la semana pasada los “gordos” de los grandes gremios de servicios y los “independientes” de buen diálogo con todos los gobiernos se mostraron juntos en el Congreso de Sanidad para respaldar unánimemente a Alberto Fernández y, en particular, a su ministro de Trabajo, Claudio Moroni, precisamente uno de los funcionarios más hostigados por Pablo Moyano (llegó a organizar una marcha de protesta a la sede de esa cartera) y por el kirchnerismo en general.

En cuanto a los aumentos de los servicios públicos, la discusión en audiencias públicas levantó la voz de dirigentes que suelen cultivar el bajo perfil. “Apoyamos el aumento de la tarifa de energía eléctrica y por eso fuimos a la audiencia. Los costos de la actividad están todos dolarizados y, comparado con otros servicios como cable, internet y teléfono, el costo de la electricidad es lo más barato que hay”, le dijo a este diario Guillermo Moser, secretario general de Luz y Fuerza.

En el mismo sentido participó del proceso el gremio del gas, que comandan Guillermo y Oscar Mangone. Con la construcción de cinco gasoductos en marcha y, en particular, la expectativa por el salto que implicará eventualmente el funcionamiento pleno del caño Néstor Kirchner, en la federación sindical de la actividad admiten que atraviesan una instancia de pleno empleo. Sobre todo, para las cooperativas de trabajo que orbitan en torno del sindicato y que forman parte de su estructura más cercana pese a que el personal no revista en el convenio colectivo propio.

El mismo apoyo tiene el Gobierno en las organizaciones gremiales de la actividad petrolífera. Entre los dirigentes que recibió Guzmán a fin de abril en su despacho en Economía se encontraban

Pedro Milla, secretario General de la Federación Argentina Sindical de Petróleo, Gas y Biocombustibles, y Julio Schiantarelli, jefe de la Federación Sindicatos Unidos Petroleros e Hidrocarburíferos. A todos los dirigentes de la actividad los une su filiación a la Confederación de gremios de la Energía (Catheda), un espacio de lobby sindical menos visible que otros como la CGT o la central de organizaciones del transporte (CATT) pero que, a diferencia de aquellas, muestra una cohesión de intereses sin fisuras.

A tal punto la Catheda funciona en armonía que cobija, junto a dirigentes del petróleo, la electricidad, el gas y Obras Sanitarias, a Hugo Moyano (Camioneros) y Sergio Sasia (Unión Ferroviaria), dos socios del ala que en la interna de la CGT se opone a “gordos” e “independientes”. No es ilógico en esa línea que ninguno de los dos hubiese firmado una solicitada de sindicatos que se oponen al aumento tarifario.

El texto, que se difundió la semana pasada, llevó la rúbrica de “más de 140 sindicatos” integrantes de la CTA de los Trabajadores (de Hugo Yasky) y de la Corriente Federal de Trabajadores (CFT), otro sello de la CGT que lideran el bancario Sergio Palazzo, el gráfico Héctor Amichetti y el piloto de aviones Pablo Biró, ninguno de ellos conectado de manera directa al sector de la energía. La CFT expresa, además, las posiciones más afines a Cristina de Kirchner dentro el sindicalismo.

Temas

Dejá tu comentario