2 de abril 2008 - 00:00

Entre choripanes y con aire de carnaval

La escenografía de laPlaza de Mayo se preparócon anticipación y el aportede cotillón del sindicalismo,como globos estilo zepelín.También se dejó lugarpara los vendedoresambulantes de choripanesy otros productos deventa tradicionalen manifestaciones.
La escenografía de la Plaza de Mayo se preparó con anticipación y el aporte de cotillón del sindicalismo, como globos estilo zepelín. También se dejó lugar para los vendedores ambulantes de choripanes y otros productos de venta tradicional en manifestaciones.
Como en una fiesta, con carteles, fuegos de artificio, globos y cánticos, se movilizó ayer el oficialismoen apoyo a la Presidente. Hasta con barniz de carnaval, si se tiene en cuenta que animaron la velada bombistas de comparsas, que acompañaron a las columnas militantes.

Chorizo a $ 5, hamburguesas a $ 3 y, frente al Cabildo, bajo una media docena de sombrillas amarillas se ofrecían superpanchos, garrapiñada y pochoclo. El catering se completó con portadores de termos que ofrecían café a un precio que aumentaba a medida que pasaban las horas. Otros con las tradicionales cajas de telgopor con bebidas, presumiblemente frescas. Para las gratis, los asistentes debían esperar el regreso a los micros.

No faltó el trabajo de imprenteros, con volantes de todo tipo a pedido de los usuarios, entre los que se destacaron los firmados por el superintendente de Salud, Héctor Cappaccioli, por la abundancia: tapizó la Diagonal Sur y parte de la Norte con los panfletos.

Todo comenzó con el lanzamiento de petardos. Mucha pirotecnia, antes, durante y después del discurso. Se trata de una técnica de manifestantes: llegan encolumnados, con sus pancartas identificatorias y la hilera se para; tiran petardos y lanzan humo de colores de acuerdo con la identificación de cada rubro. Humo amarillo, rojo y azul, depende. Así, se aseguran que su ingreso fue registrado por quien corresponda. Se acompañan esos pasos con el retumbar de bombos -si la agrupación los tiene-, cantos o marchas. La peronista, se entonó temprano, alrededor de las 3 de la tarde, en la previa del acto, entremezclada con temas de León Gieco desdealtoparlantes y a unas cuadras tangos.

Así ingresó, por ejemplo, una porción de la Juventud Peronista que suele entonar «no nos han vencido» y que se muestra más madura ya que joven y nostálgica de los adherentes que supo tener en otro tiempo.

Desde el lunes, ya estaba preparado el escenario y la escenografía de la Plaza. Por la mañana, antes del acto, el lugar tenía colocadas prolijamente las pancartas que lucía colgando y los globos modelo zepelín o redondos con las siglas de distintos sindicatos, destacándose -por cantidad-los de SMATA.

Así apareció la Plaza al mediodía, hasta que comenzaron a llegar las distintas agrupaciones movilizadas por el gobierno. Piqueteros, sindicalistas, políticos. Toda la militancia que se acostumbra en estas ocasiones. Madres con niños o bebés en carritos, ancianos, jóvenes, que bajaron de micros estacionados en la avenida 9 de Julio, la arteria que más sufrió el colapso en el tránsito, ya que, cerca de la Plaza no hubo cortes que hiciera la Policía. Sólo detuvieron a los automovilistas el desfile de los activistas y la precaución de no ingresar a la zona de la Plaza de Mayo.

No había, como en las últimas manifestaciones, policías cerca de los manifestantes. Recién se los vio en la avenida Belgrano, que también sirvió para el estacionamiento de algunos micros.

En Florida y Diagonal Norte, los judiciales, desde temprano arengaban con un altavoz montado en una combi: «La leche derramada no será negociada» y otras paráfrasis de consignas setentistas tal como «retenciones sí, pobreza no». Todo acompañado por el estribillo: «Qué bolu... el cacerolazo se lo meten en el cu...».

Suele ocurrir en esta ocasiones, por otra parte, que la superficie de las banderas pocas veces se condice con el volumen de la columna que la lleva, pero las hubo en abundancia. Casi una gigantografía, sobre azul brillante, con letras blancas una promovía « Cristina presidente-Scioli gobernador».

Las hubo de la CTA, del Partido Comunista junto a las de Barrios de Pie y Libres del Sur, las multicolores de los pueblos originarios de Latinoamérica, las de todos los sindicatos oficialistas, las negras con letras rojas de la JP y algunas que más que banderas ya parecían manifiestos de curiosa filosofía: «La única forma de transformar la realidad es apropiarnos de ella» (Frente Transversal de Capital Federal). Pero, si no hubo previsión, también se podían adquirir banderas y cornetas celestes y blancas, en la calle, casi en las puertas del Palacio Municipal.

Entre esa multitud de variadas procedencias, también se vieron disfraces, como uno de gorila, con pelaje, negro y reflejos canos y un coro que entonaba: «Hay que parar a los gorilas de la Sociedad Rural».

Sorprendió que, aún sin terminar el discurso de la Presidente, con un nubarrón sobre la Plaza, muchas agrupaciones emprendieron la retirada, con el sabor del deber cumplido, seguramente (ver nota aparte). Otras guardaron para el final algún show, como los sindicalistas de Víctor Santa María (porteros) que hicieron estallar un artefacto pirotécnico que lanzó miles de papelitos del tamaño de medio boleto de colectivo con la inscripción «SUTERH -trabajadores de edificios».

Dejá tu comentario

Te puede interesar