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3 de mayo 2007 - 00:00

Episcopado huye de cumbre entre Kirchner y Piña

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Joaquín Piña
Hermanados por la orden de los jesuitas y por el triunfo electoral del año pasado en Misiones, Jorge Bergoglio y Joaquín Piña ultimaron juntos ayer la postura de la Iglesia Católica ante el gobierno nacional. El Evangelio los obliga a no confrontar, al menos públicamente, con el Presidente. Pero el Episcopado se quiso despegar del encuentro entre el obispo emérito de Puerto Iguazú y el Presidente.

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Por eso el obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez, el mismo que lidera una red nacional de laicos destinada a controlar y denunciar abusos políticos e institucionales en cada una de las provincias, aclaró ayer que Piña actuaba como un ciudadano y no como un representante del Episcopado. Es que no querían que la entrevista entre el obispo emérito jesuita y el santacruceño se interpretara como un acercamiento de Bergoglio con la Casa Rosada justo cuando el jefe del Episcopado acaba de encolumnar en la última Asamblea Plenaria a todos los obispos contra el gobierno nacional.

Cuando el arzobispo de Buenos Aires logró acallar recientemente las voces dialoguistas de Agustín Radrizzani (Lomas de Zamora), Jorge Casaretto (San Isidro) y José María Arancedo, Piña aparece fotografiado junto a Kirchner. El cardenal olfateó la operación política y advirtió a Piña que los pedidos de audiencia del Episcopado habían sido desoídos no sólo por el jefe de Estado, sino también por sus embajadores en el Congreso, Alberto Balestrini ( Diputados) y Daniel Scioli (Senado).

Tal vez por eso Bergoglio haya hecho tanto hincapié en su reunión con Piña en el párrafo de la declaración del Episcopado donde la Iglesia Católica exhorta al gobierno nacional a respetar la división de poderes y los principios republicanos. Esa advertencia cardenalicia viajó sin escalas al despacho presidencial, donde Piña le dejó claro a Kirchner que no piensa volver a ser candidato y que su presencia allí nada tenía que ver con el Episcopado argentino. Tras el encuentro, engatusado, Piña aseguró que el jefe de Estado se mostró «abierto» a un diálogo con Bergoglio. «El Presidente se mostró abierto a una charla con monseñor Bergoglio. El dijo que no tiene problemas con Bergoglio, sólo que hay algunos puntos en los cuales disiente de él», sostuvo el religioso.

Piña había llegado la semana pasada a Buenos Aires, a bordo del tren mesopotámico, acompañado por trabajadores afectados por la situación de la represa Yacyretá y también por trabajadores del tren, así como por docentes de la provincia. Anoche, el radical kirchnerista Roberto Porcaro (ex Ramón Mestre) y el senador Luis Viana (ex Ramón Puerta) se disputaban haber logrado la reunión Kirchner-Piña, que fue avalada por Oscar Parrilli. Le trasladó sus reclamos por escrito a Balestrini y aguardó con curiosidad la audiencia con Kirchner. Rápido de reflejos, el Episcopado, a través del obispo de Posadas, salió a aclarar que Piña «está interviniendo como ciudadano, no como Iglesia y entonces los católicos no tendrán que orientarse por sus indicaciones. Sí deberán escucharlo como pastor, que lo ha sido por 20 años, y por toda su trayectoria. Pero como Iglesia no queremos avanzar sobre la libertad de conciencia de la gente».

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