28 de agosto 2003 - 00:00

Equívoco de Kirchner

Kirchner es loable con su discurso anticorrupción en un país flagelado por las coimas. Ayer lo repitió en Moreno, al traspasar un simple instituto de menores de la provincia al municipio. Un acto administrativo, pero hoy todo se potencia para dar idea de «realizaciones oficiales». Lo curioso es que en el palco, junto al gobernador Felipe Solá (a quien no quiere el influyente Horacio Verbitsky porque no lo ve incondicional del Presidente) y mientras Kirchner apostrofaba contra la corrupción, estaba pegado codo a codo con Rodolfo Galeliano, ex funcionario de la Municipalidad de Moreno y puntero zonal que con una cámara oculta fuera mostrado en 1996 por TV frotando índice y pulgar y pidiendo «la platita, la platita» por un trámite.

«'¿Está la platita?' preguntó Rodolfo Galeliano, el secretario de Planeamiento de Moreno. 'La platita' eran 12.000 dólares que el funcionario pedigüeñaba para habilitar una bailanta, a la que la intendencia demoraba en otorgar el permiso para funcionar. La investigación periodística filmó el funcionamiento de una estructura de chantajistas del Gran Buenos Aires, y a partir de dichos elementos la Justicia de Mercedes la desmontó, recordándose el episodio como uno de los 'ejemplos' (valga la paradoja) de incumplimiento de los deberes de funcionario público.» El relato que se citó hasta aquí fue escrito por Rafael Bielsa, cuando era titular de la Sigen, y publicado por «Página/ 12» el 20 de febrero de 2000. Describe el comportamiento de Galeliano, funcionario de Mariano West, por entonces intendente de Moreno.

Bielsa hoy es canciller de Néstor Kirchner y West, ministro de Trabajo de Felipe Solá. Kirchner, Solá y West, asistieron ayer a uno de los actos proselitistas bonaerenses, en Moreno. Un personaje volvió a unirlos a todos: Galeliano, el que pedía «la platita», formó parte del grupo de dirigentes que rodeó al Presidente y tuvo una especie de rentrée en la política, después de pasar un tiempo en prisión. Se inauguraba una red de gas natural. Nada que tenga que ver con las bailantas, por más que el primer mandatario esté familiarizado con el rubro, donde uno de sus íntimos, Rudi Ulloa, se desempeña.

Seguramente Kirchner no estaba advertido de la compañía de Galeliano. Si no, hubiera sido menos enfático en sus expresiones. Sería sarcástico decir, con esa escolta, que hay que «recuperar la cristalinidad y terminar con los ladrones y corruptos», como gritó ayer el Presidente, quien también acusó, inocente, a «algunos que quieren seguir estando y se tienen que ir».

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