No es impune que un gobierno nacional haya manipulado tanto las próximas elecciones: ahora muchos se sienten dueños de violar las disposiciones de la Justicia e imponer la ley de la fuerza. Ese nefasto personaje que es en la vida pública argentina el sindicalista Luis Barrionuevo ayer por sí, con violencia, logró imponer que no se votara en la provincia de Catamarca donde nació. Simplemente porque los jueces no lo autorizaron a ser candidato a gobernador por no reunir los requisitos de ley (residencia mínima de años). No hace falta recordar quién es Barrionuevo, cuyo plan público de mejora del país ha sido -lo dijo- dejar de robar por dos años. Fue «ultramenemista» y hoy «ultraduhaldista». Siendo dirigente gremial, impuso a su esposa como ministra de Trabajo en el gobierno Duhalde. Cuando ganó la Alianza en 1999 se intervino el PAMI en todas las localidades menos en la bonaerense San Martín, porque es feudo de Barrionuevo. En el PAMI ha sido acusado de enorme cantidad de irregularidades. Su justificación para la vida que lleva ha sido «en la Argentina nadie gana la plata trabajando». Ahora podría sumar «se puede gobernar una provincia sin haber vivido en ella». A Barrionuevo le importa poco Catamarca. Sí una «chapa» de gobernador, porque ya no le alcanza la de senador que logró también por Catamarca. Ayer consiguió que 15 intendentes no permitieran la elección. En otros lugares por orden suya las urnas fueron arrebatadas y llevadas a sus locales partidarios por sicarios. Todo patoterismo sindical. Había votado sólo 4% de la gente y la gobernación suspendió los comicios que no iban a ser representativos con tanta irregularidad. ¿Suspensión para operar legalmente sobre Barrionuevo o para rendirse la Justicia y permitirle ser candidato contra las disposiciones legales? ¿Saldrá el gobierno Duhalde a ayudarlo interviniendo la provincia? La prepotencia de este sindicalista hizo que tampoco se pudiera votar a candidatos a legisladores, intendentes, concejales catamarqueños con listas del justicialismo porque no servían las boletas que se empeñó en hacer imprimir con su nombre no autorizado. Los costos, obviamente, nunca le preocupan a Barrionuevo, que usó planes Jefas y Jefes de Hogar y ambulancias de organismos oficiales de la provincia de Buenos Aires para imponer imagen como sea en Catamarca. Luis Barrionuevo es el caudillo sin ley ni freno ético que desprecia todas las instituciones. Cree sin dudar que, basta que se lo proponga, obtiene lo que sea, dentro o fuera de la ley. Una vergüenza nacional.
Una imagen que se repitió ayer en Catamarca: grupos de personas quemando urnas en medio de los incidentes que forzaron al gobierno provincial a solicitar la suspensión de los comicios.
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Los incidentes comenzaron con la misma apertura de los comicios en más de 50 escuelas en distintas localidades de la provincia, donde se registraron sustracción de urnas que luego eran quemadas en las calles, cortes de rutas y calles y atentados con bombas molotov en escuelas y sedes del radicalismo.
A esa situación se sumó la decisión de 15 intendentes justicialistas de suspender los comicios en sus distritos, lo que derivó en una orden de detención para esos funcionarios, que no se concretó.
Al cierre del día, Catamarca debía tener nuevo gobernador. Pero no ocurrió como estaba previsto: a cinco horas de abierto el comicio, mientras grupos armados patrullaban las calles «invitando» a no votar y piquetes impedían sufragar en las escuelas,
Fue la coronación de la crisis que estalló cuando un fallo judicial rechazó la postulación de
El dictamen de la Justicia que anuló la proclamación de Barrionuevo se apoyó en la Constitución provincial que establece que, para ser candidato,
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