ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

28 de diciembre 2015 - 07:41

"Espero que con esta sentencia la sociedad recobre la confianza en la Justicia"

ver más
María Luján Rey
El 12 de febrero de 2012 la vida de más de medio centenar de familias cambió radicalmente. Un tren de la exlínea Sarmiento que venía de Moreno chocó contra el andén de la estación de Once y se cobró la vida de 52 personas -una de ellas embarazada-, además de causar más de 700 heridos. El Tribunal Oral Federal 2, que juzga a los 28 imputados, entre ellos los exsecretarios de Transporte Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi, dará a conocer su veredicto, tras un debate en que se acusó a los procesados por descarrilamiento culposo y defraudación por administración fraudulenta.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

María Luján Rey, madre de Lucas Menghini, última de las víctimas fatales hallada en la formación chapa 16, se convirtió en una de las caras visibles de la causa. "Corrupción, falta de mantenimiento y desidia" son algunos de los factores que la mujer destaca como origen del siniestro y anheló que con esta sentencia la sociedad recobre la confianza en la Justicia. "La Tragedia de Once se produce por años de desidia, por falta de mantenimiento de los trenes, por un círculo vicioso entre corruptos que permitían que un transporte público esencial para quienes vivimos en la zona oeste se convirtiera en una trampa mortal", aseguró en diálogo con ámbito.com.

Usuarios de la exlínea Sarmiento padecieron durante años los viajes en esas formaciones, único medio que conecta el oeste del conurbano con la Ciudad. Rey, lo resumió así: "Antes del 2012 subirse al Sarmiento era una odisea; era la ley de la selva; era matarse para subir, subir por donde se podía, viajar cómo y dónde se podía; era ir apiñados, con las puertas abiertas, con trenes que nunca sabías si iban a llegar a destino porque quedaban a la mitad; era sufrir todos los días cancelaciones; era ir con trenes que se prendían fuego". Y finalizó: "Hace años que el viaje en el Sarmiento era un sufrimiento, pero quienes vivimos en el oeste éramos rehenes, no teníamos otra alternativa".

Acerca de los cambios dentro del sistema ferroviario posteriores al choque, explicó que "la tragedia puso a la luz todo lo que no hicieron y tuvieron posibilidad de hacer. Frente al reclamo y a la conmoción social que produjo, el Gobierno de turno salió a tomar medidas como para mostrar que hacían algo. No fueron medidas surgidas de una política de Estado en materia ferroviaria, sino medidas que nos dieron la razón en lo que veníamos diciendo. Tenían las posibilidades de evitar esta tragedia y de haber hecho todo lo que hicieron después en poco más de un año en la década anterior a que murieran 52 inocentes".

Las familias de las víctimas de Once se organizaron y, en su pedido de justicia, convocaron a la sociedad en un reclamo que se hizo colectivo. "La sociedad siempre ha acompañado, de diferentes maneras. La Tragedia de Once, de una u otra manera nos tocó a todos. Fue la manera que la sociedad tuvo de entender que la cara visible de la corrupción es la muerte. Los corruptos no son sólo los que ostentan grandes mansiones o autos de lujo; la corrupción se traduce en muerte. Gran parte de la sociedad sintió empatía con nuestro dolor y eso los motivó a acompañarnos en la lucha y hacerla propia".

Así, en medio del sufrimiento que implican los duelos, transformaron sus penas en compromiso y lograron que en menos de un año la causa se eleve a juicio oral. "El papel de los familiares de las víctimas fue fundamental. Lo entendí desde el primer momento. Tan fundamental que nos han intentado callar de infinitas maneras. Tan fundamental que hemos sido injuriados y agraviados. Fuimos fundamentales no sólo nosotros, sino la sociedad entera para que se empezaran a hacer cosas en el Sarmiento. Yo se que los trenes chinos llegaron porque hay 52 que ya no están con nosotros y porque hubo una sociedad que empezó a reclamar que se hiciera algo. La lucha de los familiares fue fundamental porque permitió que toda la sociedad se manifestara y exigiera justicia, basta de corrupción y basta de impunidad".

María Luján Rey destacó que "este juicio es histórico por los tiempos. La causa fue elevada a juicio oral y público antes de cumplirse un año. Cuando vemos otras causas como Cromañón o AMIA, entendemos que los tiempos se han acortado. Otra cosa que hace histórico este juicio es la cantidad de procesados: iniciamos con 29, falleció uno en el transcurso del juicio, y terminamos con 28. Y la calidad de los mismos: hay funcionarios de nivel nacional y de un Gobierno en ejercicio; y empresarios poderosos amigos del Gobierno". "El tribunal tiene todas las pruebas para condenar a cada uno de los responsables. Será histórico porque será el punto de inflexión para que ni los funcionarios ni los empresarios se crean impunes", aclaró.

Esta mujer, madre del joven de 20 años cuya muerte conmovió al país, suelta palabras firmes a la hora de su expectativa para las sentencias: "Espero escuchar la condena a cada uno de los responsables, según el grado de responsabilidad que el tribunal haya entendido que les cabe. Espero que les caiga todo el rigor de la ley; que este proceso tan doloroso y esta sentencia sean el punto de inflexión que necesita nuestro país para que la sociedad recobre la confianza en una justicia tardía o que muchas veces no ha llegado. Espero, por nosotros y por los que se han ido, que se haga justicia". Y, aunque el juicio llega a su fin, prometió: "Nosotros seguiremos luchando para que las condenas queden firmes y sean cumplidas de manera efectiva".

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias