Como Fernando de la Rúa, Aníbal Ibarra planifica cambios en su gabinete después del 14 de octubre. Atento al resultado electoral, el frepasista quiere ampliar la pata peronista de su movimiento, castigar a los funcionarios que emigraron al ARI y desplazar al delarruismo puro de su gestión.
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El ibarrismo espera, por ejemplo, que Liliana Chiernajowsky, vicejefa de su gabinete y esposa de Carlos Chacho Alvarez, presente su renuncia al cargo y libere al jefe de Gobierno de ser él quien le pida el alejamiento. La misma suerte correría el subsecretario de Vivienda, Eduardo Jozami. Ambos funcionarios se alistaron con el ARI, pero a la vez Chiernajowsky aspiraba a ser candidata a diputada nacional en la lista de esa agrupación, tal como quería Elisa Carrió, pero vetó su entrada a la boleta Alfredo Bravo -postulante a senador del movimiento-, sostenido en un resentimiento con el marido de la funcionaria.
Creen en el Frepaso ibarrista que no es posible que la separatista esposa se mantenga en funciones con todo su plantel cuando está haciendo política en contra de la Alianza. Para Ibarra la jugada es más difícil, pero contaría con el aporte de la incorporación formal de Alvarez (ver nota aparte) a las filas de Carrió para tener una excusa de más peso que provoque la renuncia y así dividir también las aguas dentro del Frepaso.
El calendario de cambios tiene, por otra parte, para el jefe de Gobierno una demanda formal anexa a la política. Esa exigencia la provocan las vacantes que dejarían dos de sus funcionarios si la Alianza obtiene un buen resultado electoral y se consagran diputados nacionales Aldo Neri (secretario de Salud) y Horacio Vivo (director del Mercado Central).
El lugar de Neri estaría prometido para el sector terragnista, como premio al candidato a senador de la Alianza, si se consagra. La renovación de esa silla, que no tiene todavía asignación, servirá a Ibarra para sacar de Salud a funcionarios que quedaron allí en segundas y terceras jerarquías desde la gestión de Héctor Lombardo en esa secretaría, cuando De la Rúa era jefe de Gobierno. Para los lugares vacíos el Frepaso priorizará a la tropa propia y luego a los sectores internos de la UCR que comandan Terragno y Jesús Rodríguez, y también al de Enrique Nosiglia.
Una reunión privada entre Ibarra y Rafael Pascual sobre esas incógnitas dejó sin respuestas al presidente de la Cámara de Diputados, quien no renovará su mandato. Pascual sólo obtuvo de Ibarra -al estilo De la Rúa un «no tengo nada definido».
La otra cuestión que se le presentará al frepasista es la demanda de sus propios funcionarios, que le piden que refresque su deslucida gestión provocando cambios que agilicen la administración y las obras del gobierno. Al parecer, Ibarra no quiere oír ahora esos reclamos y prefiere pensar en soledad cuáles son los pasos que más los ayudarán a presentarse a la reelección en 2003, aspiración que como meta inmediata les confió a sus más íntimos.
En esa puja estará, sin duda, la confrontación con su propio mentor, Chacho Alvarez.
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