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4 de enero 2007 - 00:00

Exclusivo: lo que cederá Botnia

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El 28 de diciembre, el embajador español y «facilitador» en el entuerto entre la Argentina y Uruguay por las pasteras de Fray Bentos, Juan Antonio Yáñez Barnuevo, se entrevistó con autoridades del gobierno de Finlandia en Helsinki. También mantuvo una reunión con el presidente de la empresa Botnia. De esas conversaciones, Yáñez Barnuevo pudo identificar un conjunto de medidas que los directivos de la compañía podrían adoptar para facilitar un desenlace para una crisis internacional que parece recrudecer durante el verano. Una información que este diario adelantó en sus Charlas de Quincho de hace dos lunes. También aparecieron allí los límites que los finlandeses no piensan superar. A continuación, un detalle sobre este pliego que se va elaborando en una negociación muy lenta:

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a) Botnia no está dispuesta a detener las obras en Fray Bentos. Sus directivos temen que, una vez aceptada una interrupción, se la fuerce a un paro por tiempo indeterminado con derivaciones nefastas en las relaciones con trabajadores y subcontratistas (ya llevan invertidos 500 millones de dólares).

Además, estos ejecutivos le informaron al enviado del rey de España que ya tienen contratos para proveer pasta de celulosa a partir de diciembre de este año. Otro criterio que pesa mucho sobre estos empresarios es que parte de las acciones de Botnia está en poder de una cooperativa de miles de pequeños propietarios de bosques (Mesalito) con una gravitación política importante en Finlandia.

b) En Helsinki, Yáñez escuchó lo mismo que en Montevideo y Buenos Aires: será posible iniciar una negociación si antes no se boceta un «paquete» de medidas más allá de las cuales no habrá nuevas exigencias. La desconfianza finlandesa está referida sobre todo al gobierno argentino y lo que se interpreta como una falta de temple ante los asambleístas de Gualeguaychú.

c) Yáñez está algo insatisfecho con la imprecisión argentina en relación con una propuesta concreta. En Botnia escucharon dos ideas que, en principio, se aceptaron: la construcción de un circuito cerrado de reciclado del agua y el establecimiento de una barrera vegetal para disimular el impacto visual de la planta. Pero los finlandeses reclamaron un listado más preciso de sugerencias para recién considerar una negociación. Dijeron que ellos están dispuestos a aportar más recursos a la Comisión Administradora del Río Uruguay, entre otras cosas, estudios más detallados sobre el impacto ambiental.

d) El presidente de Botnia no se mostró dispuesto a considerar la reubicación de la planta. Pero Yáñez piensa indagar en organismos internacionales (ONU, BID, Banco Mundial) a fin de saber si existen fondos disponibles para financiar esa operación. Hasta la Unión Europea ofreció en su momento un crédito para mejorar la navegabilidad del río Uruguay, al que se podría tal vez apelar en este caso.

e) Más allá de la posibilidad que exista para cualquiera de estas salidas, el embajador español cree que es mejor poner «en pausa» todo el proceso hasta regresar de unas vacaciones que se tomará hasta el próximo 15. En rigor, prefiere reanudar el trabajo una vez que la Corte de La Haya se pronuncie sobre las medidas cautelares reclamadas por Uruguay para evitar los cortes en los puentes desde la Argentina. Acaso esta secuencia temporal sea demasiado lenta para las necesidades de los gobiernos del Plata: sobre todo, si se mantiene la idea de que Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez desayunen a solas el 18 de este mes en Brasilia, durante la cumbre del Mercosur. Para el fin, un dato un dato cuyo valor es difícil calificar: Yáñez habló con los finlandeses, como se dijo, el 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes.

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