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14 de agosto 2008 - 00:00

Felipe con los Kirchner para mejorar con España

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El ex presidente del gobierno de España Felipe González se sacó fotos ayer con Sergio Massa, que quiso explicarle su agenda como jefe de Gabinete y no hablarle de Aerolíneas. A la izquierda, el embajador de España, Rafael Estrella. Todos en el Alvear.
Felipe González terminó anoche, subiéndose a un avión rumbo al mundo, una jornada de predicación ante funcionarios y ex del gobierno argentino. Juró antes de partir que nunca discutió con ninguno de ellos sobre temas de coyuntura, es decir aerocomerciales. «Felipe sólo habla en términos generales, nunca de asuntos concretos, en estos viajes», dijo uno de los anfitriones de las dos reuniones que mantuvo con la cúpula del poder en 24 horas. Ni la presencia de su socio y amigo, el embajador argentino en Madrid, Carlos Bettini, le hizo quebrar a Felipe anoche en el hotel Alvear el silencio sobre si habló de la querella entre el gobierno y España por la estatización forzada de Aerolíneas Argentinas. Bettini, a quien Cristina de Kirchner tuvo en sus planes como ministro del Interior, secretario de la Presidencia y aun como jefe de Gabinete, fue antes director de Aerolíneas en la primera privatización, aunque en nombre de los capitales privados, no del Estado.

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González dijo haber limitado sus extensos diálogos con el matrimonio Kirchner y algunos ministros devaneos sobre la agenda global, algo que bien poco les interesa a los anfitriones. Estuvo en la noche del martes en Olivos comiéndose un buen asado junto a Néstor y Cristina de Kirchner, Bettini y el ministro del Interior, Florencio Randazzo. Había pedido ver a los anfitriones para conversar con algo de tiempo e interrogarlos para un informe que está preparando sobre América latina vino a aprender Ese trabajo lo tiene comprometido con una fundación y lleva el título «Los retos de América Latina en un mundo globalizado». Es una lectura socialdemócrata del continente que elabora junto a Fernando Henrique Cardoso y Ricardo Lagos como forma de sacarle ventaja al anterior reporte español sobre las Indias, el pergeñado por el conservador José María Aznar el «Informe América Latina; una agenda de libertad», que desarrolla la doctrina neocon de los españoles para reconquista de estas tierras y que está detrás de las broncas, por ejemplo, de Hugo Chávez con la corona de los Borbones.

Frente al pesimismo aznarista (que cree que por ahora y aquí está perdido), el informe de Felipe buscará destacar las posibilidades que tiene el continente, aun en aquellos países que hoy tienen gobiernos que siguen el modelo autárquico y antiglobal. «Felipe es siempre optimista», se consideraba ayer en Casa de Gobierno.

  • Debut

  • Los Kirchner le contaron con detalles, ante la mirada atenta de Randazzo -que tuvo su debut en sociedad en esos asados con estadistas en Olivos-, de la crisis del gobierno con el campo, sus peleas por sostener el relato propio frente al de sus adversarios. Felipe escuchó y desplegó el menú completo de su anecdotario sobre la política local. Entre las anécdotas, la más divertida, cuando los hermanos Bulgheroni lo hicieron venir al país en diciembre de 2001 para tratar de salvarlo a Fernando de la Rúa. Le dijeron «vuelva usted mañana» y cuando fue estaba Ramón Puerta; le dijeron «vuelva usted mañana» y estaba ya Eduardo Camaño. Cuando partían de regreso a su país, vieron cómo juraba Adolfo Rodríguez Saá. «Le recomendé a Puerta que completasemandato, pero me dijo que la Constitución se lo impedía.» Bettini, acompañante de Felipe en aquella gesta, completó detalles.

    Después de escuchar lamentos y confesiones en el comedor de Olivos, el visitante dio el dictamen: «El problema de la Argentina es político, no económico. Esa es la crisis. En lo demás, es un país con todas las posibilidades». El resto fueron apreciaciones sobre las relaciones entre los países del continente, trajinados como eterno ex presidente y lobbysta de intereses gordos, como los de uno de los hombres más ricos del mundo, el mexicano Carlos Slim.

    Felipe, que luce bronceado como todo europeo que viene del verano septentrional, no terminó ahí su jornada de predicación. Ayer lo despertó en el hotel una llamada de la oficina de Sergio Massa; el jefe de Gabinete quería tener una entrevista con él. ¿Motivo? Saludarlo.

    Llamó a la embajada y pidió detalles. Le explicaron: si estuvo Randazzo en Olivos, Massa no quiere quedarse sin la foto. Compiten no sólo por espacio en el corazón de los Kirchner; también en audacia para mostrarse en los medios. Y tanto que se diría que el país está gobernada por sus voceros de prensa.

    Lo admitió en la suite del Alvear junto al embajador Rafael Estrella -que no contará nada en su página Web, la más leída de todos los políticos españoles según el último ratingy escuchó el rap de Massa sobre que éste cree es su función como jefe de Gabinete de los Kirchner. Felipe nunca terminó de entender para qué quería verlo si ninguno de los dos tocó el tema Aerolíneas. Terminó por creer que le habían distraído la tarde para despachar una pelea de cartel entre funcionarios. Otro de los desafíos criollos en un mundo global.

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